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44 HANS KNOLL
llegado (contra lo que ni siquiera hay nada que decir, ya que cuanto
más rápido el gringo se desprenda de todas sus cosas inútiles junto
con el dinero, tanto más pronto entrará en razón) se precisa traer un
importante capital para cercar su campo y asegurar el ganado.
Los testimonios contemporáneos sobre Ruez y su relación con los otros co-
lonos no son consistentes. Mientras que Max Liechti certifica que Ruez “era
muy querido en toda la colonia, en especial también en la hispánica y la
italiana” y que “ha hecho mucho bien”, “aunque sus medios en muchas ca-
sos no se lo permitían” , Ruez, en su respuesta a Schwaderer, habla de los
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españoles como de “buena gente” pero considera valedero “lo que se suele
decir del español en general: que el fuerte de los latinos no es precisamente
el sosiego” (AT 12/12/1923). De sus compatriotas alemanes afirma que siem-
pre están “desunidos entre sí” y que no lograron “decidirse” a “defenderse
unánimes contra la gran carestía que sufría su grupo en especial”. Dice que
no se decidían a apoyar a la Unión Germánica por motivos tacaños, muchas
veces egoístas . Que “aquí igual que en la patria nunca terminan de malha-
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blar, en vez de contribuir a mejorar las tradiciones y costumbres del pueblo”
(id.). Estas afirmaciones críticas —y otras que no tienen que ver con nuestro
tema— llevaron a una acerba réplica de su contrincante:
Es bien fácil realizar una crítica negativa. Mas, ¿por qué será que el
doctor Ruez no toma la iniciativa para remediar los males existentes?
Por cierto, regañando y luchando, peleando, con trifulcas, polémicas
y denigraciones no se logra nada. Para tomar un papel de liderazgo
se necesita talento y espíritu y en el caso presente ante todo un ca-
rácter afable, rasgos que parecerían faltarle al doctor Ruez .
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También tiene interés la evaluación de Ruez de la comisión de mensura en
El Puca, que le ha causado una “impresión de ser muy competente” y cuyo
trabajo, que muchas veces llevó a redefinir lotes ocupados, no le inquieta-
ba mayormente (véase referencia en la nota 22). Pero cuando la revisión le
causó a él más tarde grandes pérdidas, acusó a la comisión de ser coimera
y tener favoritos. Consideró que los principios de la mensura y el reparto de
tierras eran la causa de que “la colonia retrocedió diez años”. Seguro que
había casos de corrupción, pero en la bibliografía el trabajo de la comisión
ha sido evaluado por lo general en forma positiva, lo que naturalmente no
significa que algunos colonos no perdieran sus bienes por la mensura, ante
todo cuando habían omitido, como parece haberlo omitido Ruez, abonar
una tasa en la Dirección General de Tierras y Colonias para adquirir un título
provisorio por su terreno (cf. Knoll 2020: 23) .
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22 “Aus Charata. Charata, 28/5/1923”. AT 1 de junio de 1923.
23 No hay constancia de que Ruez mismo se haya afiliado a la sección local Charata de
la Unión Germánica, si bien el pasaje referido antes lo hace sospechar.
24 Friedrich Schwaderer. “Eingesandt. El Puca, im Dezember 1923”. AT 25 de diciembre
de 1923.
25 Para comparar citaremos otra vez las experiencias de Schanderl (véase antes nota
6, impreso del gobierno alemán): “En el quinto año finalmente llegó la mensura definitiva
(¿quién sabe?) [¡sic!]. Uno de los colonos constató después de la mensura que el límite

