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LUIS FERNANDO RUEZ, EL MÉDICO DE LOS INDIOS EN MISIONES (1931-1967)  49



               los testimonios de indígenas de las etnias mbyá y chiripá o ñandeva, ambas
               pertenecientes a la familia lingüística Tupí-guaraní (Cebolla Badie 2012) que
               tradicionalmente han habitado en esta región.
                  El trabajo de campo para el proyecto nos condujo casualmente a la his-
               toria del médico Luis Fernando Ruez. Una inmigrante suiza, Ida Guldimann
               de Weidmann, a quien entrevistamos en la localidad de Ruiz de Montoya
               en 2005, fue la primera en nombrarlo. Nos dijo que debíamos buscar a sus
               descendientes porque el doctor Ruez tenía contacto con los indígenas y los
               atendía en su casa de Puerto Rico; por esta razón los colonos lo llamaban
               “el médico de los indios”.
                  Ida nos relató un episodio ocurrido a comienzos de la década de 1950
               en que, según sus palabras, los indios “estaban en guerra” y grupos de
               Paraguay cruzaban el río Paraná munidos de macanas  para enfrentarse
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               con los indígenas asentados en la zona del arroyo Garuhapé . Nos comentó
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               que este aparente conflicto se extendió por algunos meses y era motivo de
               conversación en la colonia, se observaban grupos de hombres que cami-
               naban en hilera llevando arcos, flechas y macanas o porras, cruzando las
               selvas desde el Paraná en dirección a las aldeas en cercanías del arroyo
               mencionado, hacia el centro de la provincia.
                  Su esposo Ernesto Weidmann y el hermano de este, Maximiliano, quie-
               nes se dedicaban a la caza los fines de semana, encontraron en una de sus
               salidas a un indio moribundo abandonado inconsciente en el monte; había
               recibido un golpe en la cabeza con la macana de madera y la herida estaba
               en muy mal estado. Lo llevaron primero hasta la colonia San Miguel, donde
               residían, y luego, desde allí en automóvil hasta la casa del doctor Ruez en
               Puerto Rico, a quien se lo entregaron para su atención. Ida no sabía si el
               indígena había sobrevivido.
                  A partir de sus dichos realizamos una primera búsqueda de familiares
               de Ruez en Puerto Rico, sin resultados. Pasaron los años y aunque conti-
               nuamos realizando entrevistas a inmigrantes, criollos e indígenas, el nom-
               bre de Ruez no volvió a surgir en los relatos. Sin embargo, no lo olvidamos;
               para nosotras como investigadoras era un tema pendiente que nos plan-
               teaba distintos interrogantes: ¿quién había sido este médico alemán con un
               apellido tan latino?, ¿cómo había llegado al Alto Paraná?, ¿por qué se inte-
               resaba en los indígenas? y, sobre todo, ¿qué habría significado en la vida
               cotidiana en las colonias que un alemán atendiera a pacientes aborígenes?
                  En 2011 retomamos la búsqueda de información sobre Ruez, esta vez
               decididas a llegar al fondo del asunto. Luego de diversas consultas en
               Puerto Rico pudimos ubicar al hijo mayor de su segundo matrimonio, En-
               rique, en la ciudad de Posadas. Cuando nos comunicamos se asombró al
               saber que alguien se interesaba en la vida de su padre y muy amablemente
               nos invitó a su casa.


               2    Palo de madera dura que se utilizaba como arma. En la actualidad aún pueden obser-
               varse en las aldeas las porras o mazas que portan los cabos encargados de la vigilancia
               y seguridad en ciertas ocasiones especiales (Cebolla Badie 2016).
               3    El arroyo Garuhapé se encuentra en el municipio homónimo aproximadamente a 10
               kilómetros del casco urbano de Puerto Rico.
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