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LUIS FERNANDO RUEZ, EL MÉDICO DE LOS INDIOS EN MISIONES (1931-1967) 51
sus vivencias en el país, fotografías de su consultorio en Charata, Chaco,
de expediciones en La Pampa, del palacio de Carlos María Alvear, el her-
mano del presidente, en Buenos Aires (de quien había sido médico per-
sonal), recortes periodísticos, folletos de ponencias en congresos, cartas
recibidas y diversas imágenes con su familia en localidades de Misiones.
Enrique accedió a fotocopiar el libro para resguardar su contenido y
para comenzar la tarea de traducción. Concertamos el encuentro en una
esquina del centro de Posadas. El hijo de Ruez traía la pesada Crónica en
una bolsa, recorrimos juntos algunas fotocopiadoras sin suerte, pues se
negaban a manipular el libro para hacer las copias porque era muy antiguo
y no querían asumir la responsabilidad de estropear sus hojas.
Finalmente, dimos con un lugar en que no solo lo recibieron sino que
hicieron un trabajo cuidadoso y de calidad. ¡Por fin contábamos con una
copia! Ahora debíamos hallar a alguien que pudiera leer las letras antiguas
del alemán manuscrito; ese fue el primer obstáculo a superar. Ese mismo
año 2011, a principios de noviembre, falleció Matilde Simek de Ruez, ape-
nas dos meses y medio después de que la encontráramos.
Debemos confesar que nuestro gran interés en la traducción de la Fa-
milienchronik residía en la posibilidad de encontrar información sobre los
indígenas, es decir, que Ruez hubiera hecho una suerte de etnografía y la
hubiera plasmado en sus páginas.
Consultamos a la señora Rotraud Connert de Wieland, rumana de naci-
miento aunque de familia alemana, de quien sabíamos podía leer esta grafía
específica del alemán escrito. La señora Wieland, de ochenta y cinco años,
aceptó realizar el trabajo de traducción por el simple interés de la lectura y
el deseo de colaborar en nuestras investigaciones.
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De este modo, viajamos hasta la localidad de Puerto Esperanza , donde
reside, llevando la Crónica original que nos habían entregado los familia-
res de Ruez en un acto de gran confianza. Los viajes se sucedieron y en
cada visita la señora Wieland leía, traducía y comentaba las páginas del
libro durante horas mientras nosotras la grabábamos. Luego de estas jor-
nadas agotadoras, hacíamos las transcripciones. Fue así como se realizó
una traducción parcializada hasta la página 209, a partir de allí y hasta la
página 311, facilitada por el cambio de la escritura a cursiva, la traducción
fue casi literal.
Una vez concluidas las traducciones, elaboramos un documento con el
enorme cúmulo de información de la Crónica para los familiares de Ruez, en
el que insertamos tramos de la traducción y contextualizamos los escritos
con datos históricos para que los hijos y nietos de este médico aventurero y
filántropo pudieran tener una mejor comprensión de los avatares de su vida
(Gallero y Cebolla Badie 2013).
La entrega se realizó en 2012 y fue recibida con gran emoción por su
hijo Enrique, quien luego nos manifestó que se organizaron reuniones fami-
liares para leer el documento y que estaban sorprendidos al enterarse de
detalles de la vida de Ruez que les eran desconocidos.
4 Puerto Esperanza se encuentra a 260 kilómetros de Posadas, en el Alto Paraná.

