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LUIS FERNANDO RUEZ, EL MÉDICO DE LOS INDIOS EN MISIONES (1931-1967) 53
La empresa colonizadora más grande de ese momento, la Compañía
Eldorado, se hizo cargo en 1925 de los tres emprendimientos más impor-
tantes: Eldorado, Montecarlo y Puerto Rico. Esta última había sido pensada
desde sus inicios para inmigrantes de confesión católica. Es probable que
sobre la base de este conocimiento Luis Ruez haya definido su elección;
él traía firmes convicciones religiosas arraigadas en su Baviera natal, había
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nacido en Múnich, su capital, el 10 de mayo de 1885 .
Cuando Ruez llegó a Puerto Rico en 1931 se había desatado una segun-
da epidemia de malaria. Esta colonia apenas había cumplido una década
desde que fuera fundada por Carlos Culmey en 1919 y ya había sufrido el
azote de esta enfermedad anteriormente. La hija de Culmey, Tutz, narra
en sus memorias: “[I]rrumpió la malaria, dos años después del inicio de la
colonización en el Alto Paraná”. Esta primera epidemia dio mala fama a la
colonización porque se extendió “en rabiosa velocidad […] y, antes que
alguien lo pudiera prever, centenares de personas morían en toda la región”
(Culmey 1998: 67). Los estragos que hizo la malaria también son mencio-
nados por el sacerdote jesuita Max von Lassberg y los descendientes del
administrador Federico Rauber (Gallero 2009: 123).
En la Crónica de familia, Luis Ruez relata que al llegar “lo recibieron
como un regalo del cielo” (Familienchronik ms.: 245).
Al poco de arribar me metí de cabeza en el trabajo. En los dos me-
ses siguientes casi no me mudé de ropa; mi descanso nocturno era
de cuatro a seis horas. Hubo zonas enteras cuyos colonos estaban
enfermos: ya doce con fiebre de las aguas negras (fiebre hemoglo-
binúrica); dos de ellos murieron. En Puerto Rico no hay farmacia. En
todo el país escaseaba la quinina. (Ibid.: 246)
De su relato se infiere que, gracias a sus contactos y su experiencia de
trabajo en Buenos Aires, Ruez recibió medicamentos para afrontar la epi-
demia. Desde entonces fue una constante en su labor como médico realizar
análisis de sangre para diagnosticar enfermedades y contar con una nutrida
provisión de medicinas que le permitiera afrontar las urgencias .
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“La colonia de Puerto Rico fue la primera del Alto Paraná en curarse”,
eso mereció que Luis Ruez recibiera un reconocimiento económico del De-
partamento Nacional de Higiene que le permitió traer a su familia que aún
permanecía en Entre Ríos (id.). Allí se encontraban su esposa Zdenka y sus
hijos Margareta, Clemente y Erwin . Al poco tiempo pudo adquirir una casa
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6 En la Crónica de familia figura un árbol genealógico titulado “Verbreitungs Tafel” que
se inicia con el capitán Ruiz, marqués de Saladillo, en 1550, en tiempos del emperador
Carlos V (Familienchronik ms.: 11-12). Su bisabuelo Lorenz Ruez habían llegado a Lindau,
una apacible ciudad sobre el lago Constanza, proveniente de la pequeña población Adel-
sreuthe, situada cerca de Salem (Familienchronik ms.: 26).
7 Entrevista a Carlos Luis Ruez, Leandro N. Alem, 29 de enero de 2021, y a Ana María
Ruez, Eldorado, 14 de mayo de 2021.
8 Zdenka Marischka, su esposa, había nacido el 8 de febrero de 1883 en Merowitz (ac-
tual República Checa), en tanto que su hija Margareta, en Múnich el 10 de diciembre de
1907; Clemente María en Charata, Chaco, el 23 de julio de 1923, Erwin Ferdinand Julius
en Unanue, La Pampa, el 1 de enero de 1926. Su hijo Ludwig, quien había fallecido en

