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58          MARÍA CECILIA GALLERO Y MARILYN CEBOLLA BADIE



                 Afecta invariablemente a los peones los lunes, el miércoles de ceni-
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                 za, el 26 de mayo, el 10 de julio y el 13 de octubre . Los síntomas
                 de la enfermedad van acompañados de una languidez general, de
                 un aumento tremendo de las conversaciones sobre el trabajo, de los
                 tanteos y de las peticiones de adelantos, y el sueño que se apodera
                 del enfermo en el catre que se prolonga mientras dura el adelanto.
                 (Ruez 1934a: 94)

           La situación descripta en el párrafo anterior es un ejemplo de las represen-
           taciones de los colonos sobre los peones rurales de origen criollo. Elizabeth
           Jelin (2011: 47) puntualiza:

                 La distancia cultural entre patrones y peones era en realidad un abis-
                 mo. Los colonos tenían una idea bien clara de los hábitos de los
                 “paraguayos”: vivir al día, no pensar en el futuro, inestabilidad social.
                 Los “paraguayos” no eran una amenaza, porque las relaciones eran
                 clara y explícitamente jerárquicas. Los alemanes y los guaraníes per-
                 tenecían a dos mundos diferentes y separados.

           En este abismo, que había sido retratado por el padre Max von Lassberg
           en los inicios de la colonización, este marcaba que “los peones y los tra-
           bajadores de clase baja son argentinos y paraguayos del lugar [Hiesige ],
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           algunos con un tinte indígena muy fuerte, hablan mayormente la lengua
           indígena, el guaraní” (Lassberg 1920: 11). La identificación con el idioma
           guaraní fue una característica distintiva de este grupo, en la que además
           debemos aclarar lo siguiente:

                 Se denominó criollo a todo aquel que no fuera descendiente de eu-
                 ropeo, más tarde, los inmigrantes los llamaron “nativos” (confun-
                 diéndolos con los indígenas) y luego, se identificó como tales a los
                 trabajadores rurales, en su mayoría paraguayos, que cruzaban el río
                 Paraná para trabajar como peones y que, por ser mestizos, poseían
                 rasgos indígenas y hablaban el idioma guaraní, a menudo, como úni-
                 ca lengua. (Cebolla Badie y Gallero 2016: 93)

           Las observaciones de Ruez sobre los peones rurales fueron escritas des-
           de una visión claramente etnocéntrica; comentarios similares aparecen en
           otros artículos suyos, lo que evidencia la marcada diferencia que había en
           sus consideraciones según se tratara de criollos o de indígenas.
              El artículo concluye con afirmaciones muy positivas destinadas a los
           europeos:


           18    Las fechas a las que se refiere Ruez son los días posteriores al domingo o feriados
           nacionales, como el 25 de mayo, 9 de julio y 12 de octubre.
           19    Hiesige: término alemán que significa del lugar, local, del país; en este caso está utili-
           zado para designar a los criollos. Un informante explicó que “era mejor decir Hiesige que
           Neger o Coáti, porque hiesige no es palabra para discriminar…”, mientras que Neger y
           coáti, sí (Gallero 2009: 227). Coáti hace referencia al mamífero coatí (Nasua nasua), nota-
           ble por su hocico largo y puntiagudo. En el caso citado, se cambia el acento y con dicha
           palabra se denomina a la persona criolla.
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