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LUIS FERNANDO RUEZ, EL MÉDICO DE LOS INDIOS EN MISIONES (1931-1967)  57



               sexuales; además, aclara que son poco frecuentes las enfermedades in-
               fecciosas graves, como la disentería y la fiebre tifoidea. También describe
               mordeduras de serpientes, picaduras de arañas y rayas, y cómo tratar los
               piques (Tunga penetrans). Recordemos que poco antes había escrito sobre
               mordeduras de serpientes y había realizado una ficha informativa a pedido
               de la junta directiva del Seguro de Salud Alemán de Puerto Rico en la que
               se dedica especialmente a diferenciar las serpientes venenosas de las que
               no lo son (PP 10/9/1931).
                  La precariedad de las viviendas en la colonización se puede visualizar
               en la observación que hace Ruez sobre la anquilostomiasis, pues aclara
               que “una vez, cuando era médico de la policía y llevé a cabo una acción
               para la construcción de letrinas, me encontré con una oposición muy fuerte
               de la gente en todas partes”. Y continúa la descripción afirmando:
                     He visto graves daños, incluso tres fallecimientos por el gusano
                     del anquilostoma, y sin embargo no se consigue hacer entrar en
                     razón a la gente. Incluso donde hay letrinas, la gente sigue yen-
                     do “a los árboles” a hacer sus necesidades, sobre todo los niños.
                     Los cerdos, perros y gallinas vuelven a comer los excrementos, y
                     así se aseguran de que la anquilostomiasis no se extinga, por no
                     hablar de que las larvas se introducen directamente a través de la
                     planta de los pies de niños y adultos que caminan descalzos. (Ruez
                     1934a: 85-87)
               También trata sobre las heridas “purulentas” que representan el “gran
               contingente de enfermos que buscan ayuda médica” (ibid.: 92). Asimis-
               mo, incluye enfermedades frecuentes como la tuberculosis, la lepra y el
               dengue. El artículo muestra la visión completa de la salud que tenía Ruez,
               pues, además de las dolencias, se dedica a la nutrición y el cuidado del
               cuerpo, así como también escribe sobre la salubridad de los dormitorios
               en las casas de los colonos. Estas ideas acerca de la medicina preven-
               tiva lo llevaron a publicar al año siguiente un trabajo sobre la higiene
               del tabaquismo (Ruez 1935a) y otro sobre “Higiene de construcciones y
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               viviendas”  (Ruez 1935b) que se encuentra en la presente edición en las
               páginas 115-119.
                  Como cierre del artículo sobre la higiene y la salud, explica acerca de
               la “enfermedad del sueño”, la cual es más bien una breve exposición de
               la visión que se tenía sobre los peones rurales. Habría que aclarar que
               las relaciones entre la población inmigrante y la criolla tuvieron desen-
               cuentros importantes en el modo de encarar la vida, principalmente por
               la diferencia en los hábitos sociales y culturales (Gallero 2013: 183-216).
               La observación que hace Ruez sobre la “enfermedad del sueño” es la
               siguiente:




               17    Según el listado que hace Ruez para el American Guild (véase en este Cuaderno 94),
               hay dos trabajos más sobre la salud en climas subtropicales: “Higiene de la vestimenta en
               la zona tropical” y “Alimentación sana en zona tropical”.
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