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50 MARÍA CECILIA GALLERO Y MARILYN CEBOLLA BADIE
La primera visita a la familia se realizó en agosto del mismo año, y gran-
de fue nuestra sorpresa al encontrarnos con Matilde Simek, la segunda
esposa del doctor Ruez, quien a la edad de ochenta y siete años estaba
enferma y postrada pero aún lúcida y haciendo gala de un excelente buen
humor. Pudimos entrevistarla y hablar de su vida con el médico.
Enrique decidió mostrarnos todo lo que conservaban del padre, las me-
dallas obtenidas en la Primera Guerra Mundial, documentos, papeles diver-
sos y, finalmente, un libro de grandes dimensiones con las tapas recubier-
tas en cuero repujado, la Familienchronik. Abrirlo fue como transportarnos a
otra época: las anotaciones manuscritas comenzaban a mediados del siglo
XIX y continuaban hasta 1967. Era una suerte de diario ilustrado que estaba
redactado en su primera parte con la caligrafía alemana antigua denomina-
da deutsche Schrift o Kurrentschrift y la familia Ruez hasta ese momento
desconocía su contenido.
Enrique Ruez junto con Marilyn Cebolla Badie observando la Crónica (2011).
A simple vista podía percibirse que se trataba de un material muy valio-
so. Una primera parte versaba sobre la vida de los antepasados de Ruez y
la suya propia en Alemania. Pasando las páginas de la Crónica podíamos
observar que estaban ilustradas con una gran profusión de materiales tanto
pegados a las hojas como sueltos, materiales tan diversos como fotogra-
fías de la ciudad de Múnich, una invitación a la fiesta de aniversario del
rey Leopoldo de Baviera de 1909, imágenes del palacio Nymphenburg, fo-
tos de familiares con uniformes militares y de la primera esposa e hijos de
Ruez, con los cuales llegó a la Argentina en 1921. Luego, continuaba con

