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UNA EXCURSIÓN POR EL PARAGUAY              125



               varias semanas un clima seco, el Dr. Jordan decidió realizar su segunda
               expedición hacia allá, y acepté con entusiasmo su invitación de unirme al
               trayecto.
                  Ya que debíamos tomar el camino por Paraguarí e Ibitimí, entonces la
               última estación del tren, enviamos los caballos por delante, para cabalgar
               nosotros mismos el próximo día a Tacuarál y viajar desde allí a Ibitimí con
               el tren. Desde Tacuarál el tren corre por el valle extendido del río Pirayú,
               bordeado en ambos lados por elevaciones, y pasamos el poblado Pirayú
               hasta Paraguarí, donde se estrecha el valle y queda encerrado entre las dos
               montañas cerro Hu y cerro Santo Tomás, que resaltan por su apariencia
               grotesca. Tardamos dos horas en recorrer esta distancia de alrededor de
               25 km y dispusimos luego de más de dos horas para recorrer sin apuro la
               pequeña ciudad de Paraguarí.
                  Paraguarí es una de las localidades más importantes y pobladas de la
               región, pero posee la misma arquitectura característica de las ciudades pa-
               raguayas: casas muy bajas provistas de ventanas enrejadas y, en medio de
               ellas, ranchos con galerías abiertas y calles sin empedrar, en parte cubier-
               tas enteramente de pasto. Las calles principales desembocan en plazas
               amplias también cubiertas de pasto, con un mercado y una hermosa iglesia
               en el centro y diversas casas bastante distinguidas a los costados.
                  A la tarde llegamos a la estación terminal Ibitimí, un pequeño pueblo
               típicamente paraguayo. Nuestros caballos no llegaron sino al atardecer.
               A la mañana siguiente, nos pusimos en marcha y atravesamos vastas ex-
               tensiones de campo abierto, salpicado aquí y allá por palmeras, grupos de
               árboles y trechos boscosos. En Casa Blanca, su propiedad en Archar-cué,
               visitamos al Dr. Mevert, conocido por su libro Ein Jahr zu Pferde  (Un año
                                                                      10
               a caballo), donde promociona la emigración al Paraguay. Fuimos acogidos
               con gran cordialidad y pasamos algunas horas conversando amenamente. Al
               atardecer, luego de cruzar a caballo el río Tebicuarí sin mayores difi cultades,
               llegamos a la localidad de Itapé, donde pasamos la noche. Desde este río,
               el terreno asciende considerablemente y remata en una cadena serrana que
               se vuelve cada vez más accidentada y desolada a partir de Villa Rica, hasta
               que divisamos la ciudad misma situada a cierta altura rodeada de naranjos,
               donde fuimos recibidos con hospitalidad excepcional por el Sr. Köhler, un
               austríaco que es el comerciante más importante y respetado del lugar.
                  Villa Rica, la segunda ciudad paraguaya por su tamaño, es la capital
               del tabaco, donde se elaboran cigarros y cigarrillos de muy buena calidad.
               Ya en Casa Blanca, el Dr. Mevert nos había convidado diversas muestras
               de cigarros realmente excelentes, elaborados con el tabaco que él mismo
               cultiva. Por supuesto el paraguayo nativo, que suele cultivar el tabaco para
               consumo propio, fabrica sus cigarros de la manera más sencilla. Las hojas
               frescas, atadas en haces, se cuelgan en hileras sobre cuerdas y se ponen a
               secar al sol sobre un armazón de madera. Luego se van retirando las hojas
               necesarias, se enrollan sobre el muslo con la palma de la mano y ya está
               listo el cigarro.


               10  Referencia al libro Ernst Mevert, Ein Jahr zu Pferde, Reisen in Paraguay und Reisebriefe
               aus Paraguay (Cartas de viaje desde el Paraguay). Wandsbeck: A Mencke, 1883.
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