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182 JENNIFER M. VALKO
Buenos Aires, le deben haber dado un sueldo fi jo, porque durante años él
estuvo a cargo del suplemento dominical. […]
JV: Se nota que sus padres eran ávidos escritores. Su padre en el espacio
público (artículos para el Tageblatt) y su madre en el ámbito privado (cartas
a su madre y amigos en Alemania). ¿Este hecho los inspiró a ustedes, los
hijos, a escribir? ¿Llevaba alguien un diario? Su crónica familiar es un gran
aporte para que los demás miembros de la familia aprendan de su historia,
pero el diálogo intergeneracional es entre usted, su padre, su madre y su
abuela. ¿Escribió alguien más sus memorias, para tener otra perspectiva
sobre los acontecimientos?
MB: Sí, yo me inspiré. Mi hermana, Irene, ha escrito sus memorias y las
quería editar, pero no creo que lo vaya a conseguir .
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JV: ¿Irene escribe en alemán o en español?
MB: En alemán. ¡También escribe en castellano y publica artículos en uno
de los diarios de Bahía Blanca! Y se los reciben. Es algo increíble. Escribe
pequeños artículos que tienen mucha recepción en Bahía Blanca. […]
JV: ¿Y sus hermanos escriben?
MB: Nada. Siempre hemos escrito muchas cartas, eso sí.
La identidad cultural
JV: Usted observa que, a pesar de todos los esfuerzos de parte de sus
padres para educarlos como alemanes, sus hijos desarrollaron rasgos bi-
culturales. ¿Cómo se considera usted misma? ¿Con qué rasgos de cada
una de estas culturas nacionales se siente más identifi cada?
MB: Yo lo contesto con facilidad: una fl exibilidad absoluta. Una apertura,
una facilidad para hacer contactos con otra gente. Me considero mucho
más apta que muchos alemanes. Yo no tengo ninguna difi cultad de tomar
contacto con cualquier persona del mundo. Hay que vencer ciertos límites.
La apertura, esa apertura natural que tienen los latinos, la que se encuentra
en Italia también, es mucho más conocida. Los alemanes son super reser-
vados, tienen más difi cultad para tomar contacto con otras personas. Sí,
esto es así para mis hermanas, sobre todo. Ellas siempre se han sentido
muy identifi cadas con el paisaje argentino. Yo no tanto, aunque he vivido 37
años allí y me siento muy bien en el paisaje. Cuando desembarco en Ezeiza,
soy otra, es distinto.
JV: ¿Hay cosas que nunca haría en Alemania?
MB: Bueno, sí y no. Hoy en día me he adaptado tanto a esa actitud abierta
y concretamente sin difi cultades. Puedo hablar con cualquier persona que
está al lado mío, ¿no? En la U-Bahn (subte) hablo con la gente que está al
lado mío. Aquí yo empiezo a conversar con la gente y, para mi gran sor-
presa, le encanta a la mayoría. Claro, hay que mirarles un poco a la cara,
¿no? […] Son tan reservadas. […] La facilidad de hacer contactos. El trato
23 Las memorias de Irene (Ija) Brunswig de Neddermann fueron publicadas por la autora.
Versiones están disponibles en alemán y en español en el archivo del Centro DIHA.

