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ENTREVISTA A MARÍA BAMBERG               179



               los muchachos. Con la idea, eso sí, de que nosotras nos íbamos a casar
               algún día, pero que teníamos que formar, digamos, un compañerismo con
               quienes nos casáramos o no. Mis dos hermanas decían siempre, y yo no
               lo puedo creer, que los padres tenían mucho más interés en la formación
               de los varones que [de] nosotras. Yo no me di cuenta porque, claro, fui al
               colegio más años que ninguno, porque ni mis hermanos ni hermanas han
               hecho el bachillerato, como yo. No, la preparación escolar era totalmente
               igual, pero la preparación profesional, eso sí, allí han tomado más cuidado
               con los varones que con nosotras. […] Tenían que formarnos para eventua-
               lidades, sí.
               JV: También aparece la cuestión de contratar a una institutriz para que
               ustedes siguieran progresando en sus estudios. Su madre incluye descrip-
               ciones de dos institutrices: la señora von Schultz y la señorita Hamacher.
               ¿Podría describir cómo era un día típico con las institutrices? ¿Qué mate-
               rias les enseñaban a usted y sus hermanas? ¿En qué materias querían sus
               padres que se enfocaran y cuando volvieron a Berlín en 1929, ¿estaban
               bien preparadas para la escuela allí?
               MB: Las materias que íbamos a aprender de verdad eran las mismas que
               se aprendían en cualquier escuela. El abecedario, die vier Rechnungsarten
               (las cuatro operaciones de calcular), ¡reading, writing, and arithmetic!, geo-
               grafía, historia y un poco de Verfassung (constitución) o instrucción cívica
               para aprender las bases de la constitución y derechos del ciudadano. Un
               día típico eran cuatro horas de clase por la mañana y dos horas de deberes
               por la tarde. El resto era libertad para nosotras, aunque también un poquito
               de manualidades. Las manualidades (bordar, tejer, punto de gancho) las
               hacíamos más bien con mamá. Las institutrices estaban ocupadas: cuatro
               horas en la mañana más dos horas en la tarde, y además tenían que prepa-
               rar las lecciones para el día siguiente.
               JV: ¿Ustedes se llevaban bien con las institutrices?
               MB: La segunda era autoritaria, pero de una manera bastante agradable.
               Nosotros la queríamos bastante. Ella era una verdadera maestra, bien pre-
               parada, que sabía contestar preguntas y sabía imponerse. Nos llevábamos
               perfectamente bien y no había difi cultad por falta de autoridad, como aho-
               ra. Una persona mayor para ti ya era una autoridad, eso no se cuestionaba.
               Nunca hubo problema de autoridad, para nosotras era totalmente normal.


               Las lecturas familiares
               JV: El tema de la lectura es fascinante. Aparece una lista de libros que su
               padre le pidió a su abuela (Bamberg 1999: 214). Muchos tenían que ver con
               viajes y política, además de algunas novelas clásicas deseaba también una
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               subscripción a la revista cultural Der Zwiebelfi sch . Según las descripcio-
               nes de su madre, a usted le gustaba leer más que a nadie. Me gustaría que



               17  Revista satírica y cultural alemana que trataba temas de literatura y arte, publicada entre
               1910 y 1934, y nuevamente entre 1946 y1948.
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