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ENTREVISTA A MARÍA BAMBERG               175



               JV: ¿A qué capa social pertenecía su madre y su familia?
               MB: Clase media. Hasta la Primera Guerra Mundial era típico para la gente
               de clase media tener personal. Con y sobre todo después de la guerra,
               cambiaron las cosas. Aún mi tía Wera también después tenía empleadas,
               para evitar la Arbeitslosigkeit, el desempleo. Las mujeres de clase media
               estaban acostumbradas a tener por lo menos dos empleadas: una cocinera
               y una mucama puertas adentro (die Köchin und das Hausmädchen). Y si
               tenían hijos, Kindermädchen (niñera).
               JV: ¿Y qué hacía entonces la mujer en la casa?
               MB: ¡Tienes razón! Tenía que organizar la vida de toda una pequeña
               Hauswelt (hogar). Tenía que atender a su marido, mantener la ropa en el
               debido estado, zurcir, poner botones. Kindermädchen generalmente eran
               las niñas un poco crecidas que venían del campo para conocer la ciudad,
               pero, digamos, en una forma suavizada, bajo el control de una mujer culta
               con cierta autoridad. Las campesinas mandaban a sus hijas a la ciudad
               como Hausmädchen para aprender a manejar una casa. Y muchas veces,
               a los veinte o veinticinco años, se casaban y podían manejar sus propias
               casas. […]
               JV: ¿Y su madre?
               MB: Cada día cuando ella salía del colegio tenía que preparar su dote. Te-
               nía que juntar las cosas para su dote, porque se iba a ir de casa a los 18,
               19, 20, 21, 22 años y para esa fecha o ese acontecimiento, ella debía traer
               ropa de cama, ropa para ella misma, cosas para la mesa, servilletas, man-
               teles, y también tenía que saber algo de la ropa masculina. Por ejemplo,
               cómo planchar camisas, los Kragen (cuellos de camisa), o cómo doblar una
               camisa de hombre. Es muy especial. Esas cosas se aprendían. Las niñas
               aprendían en casa de la madre o, para acostumbrarlas a la vida de afuera,
               en casa de familias, o en la ciudad iban a escuelas –Hauswirtschaftliche
               Schulen o Schulen für Hauswirtschaft– de economía del hogar. Además, a
               algunas ya les enseñaban cómo atender a bebés y a niños chiquititos. Esto
               es muy importante hasta el día de hoy. La preparación de la mujer para su
               vida en la casa era planeada, programada. Además, aprendían modales y
               cómo comportarse en sociedad. […] Tenían muchas obligaciones .
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               JV: ¿Y me puede contar sobre los preparativos de su madre antes de partir
               a Argentina?
               MB: Bueno, ella había traído libros y recetas. Además, tomó algunas clases
               en una estancia en Alemania, auf einem Gut, una estancia de una familia
               aristocrática. Mi madre adoraba la aristocracia y en este sentido ella perte-
               necía al tiempo del imperialismo puro, del “von”, el “de” o el “señor de”. Y
               ellos tenían muy buenos amigos cerca de Kiel, la ciudad donde vivíamos al
               principio, y mi madre pidió permiso para trabajar un poco con la cocinera
               de aquel establecimiento para que le enseñara algunas cosas. Así que ya


               12  Las historiadoras Krista O’Donnell (2005) y Nancy R. Reagin (2007) tratan el tema de la
               domesticidad y la formación de mujeres en Alemania, y su trabajo como una labor patrió-
               tica, ya sea como amas de casa o enfermeras.
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