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           que antes, pero él se basa en temas folklóricos. […] Mamá despreciaba un
           poco la música italiana, pero a nosotras, las chicas, por supuesto nos en-
           cantaba (“Canta un poco de “La donna è mobile”). La primera Navidad que
           Papá ganó un poco más de dinero (claro, recibía su pensión de Alemania),
           le regaló a mamá y a sí mismo un gramófono barato. Y ¿qué necesita el
           gramófono? ¡Discos! Así que pidió unos diez discos para él de operetas ita-
           lianas y diez para mamá de Mozart y Beethoven. Estos discos venían posi-
           blemente de Buenos Aires, porque tenían amigos allí, algunos compañeros
           de la armada que habían emigrado con papá . […] Es posible que ellos les
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           hubieran facilitado discos. Sé que a partir del año 1925 ó 1926, mis padres
           pedían cosas a Buenos Aires.

           La educación
           JV: En las cartas de su madre resalta su preocupación por la educación de
           sus hijos, por la falta de recursos en el campo y en la Argentina en general,
           especialmente para las mujeres. ¿Qué formación tuvieron sus padres en
           Alemania y qué formación esperaban para sus hijos? ¿Tenían una visión
           muy distinta de una educación para hombres y para mujeres?
           MB: Para ellos eso no era ningún problema, porque estaban decididos de
           entrada a que nosotros teníamos que aprender lo que enseñaban las es-
           cuelas en Alemania. Así que no iban a tomar ningún maestro o maestra de
           Argentina; tenía que ser alemán o alemana. Al principio cuando llegamos
           a Chacayal, por ejemplo, llevamos a mi maestra de Valdivia, porque allí las
           gemelas fueron a la escuela por primera vez. Yo ya entré en el segundo
           grado, aprendí castellano con un libro llamado La nena, y la maestra se
           quedaba encantada con lo rápido que yo pescaba el castellano. Mi mamá
           estaba un poco orgullosa, pero en casa nos prohibía hablar castellano.
           JV: ¿Qué formación esperaban para ustedes?
           MB: Una formación netamente alemana. Todas las escuelas primarias y se-
           cundarias creadas por las comunidades extranjeras alemanas, francesas,
           inglesas, fueron hechas sobre programas de la madre patria, y ninguna de
           ellas enseñaba castellano. […]
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           JV: ¿Tenían sus padres una visión distinta para la formación de hombres y
           mujeres?
           MB: Mira, no sé. Nunca nos hablaron de eso. En mi experiencia los padres
           pensaban o exigían la preparación intelectual igual para nosotras que para

           15  Al fi nal de la Segunda Guerra Mundial, se incautaron en Argentina muchas propiedades
           de alemanes. Entre ellos estaba la estancia El Campamento en San Rafael, Mendoza, que
           administró Hermann por más de una década. Hermann tenía 62 años y Ella 52 cuando
           tuvieron que mudarse a Buenos Aires en busca de trabajo, donde encontraron empleo
           gracias a un antiguo amigo de tripulación de Hermann (Bamberg 2011: 140-141).
           16  En los años 1920s las autoridades argentinas exigían que maestros y profesores argen-
           tinos enseñaran las siguientes materias en todas las escuelas: Historia Argentina, Geo-
           grafía Argentina e Instrucción cívica Argentina (Newton 1977: 163). Para más información
           sobre escuelas alemanas en Argentina véase Los Alemanes en Argentina (Lütge et al.
           2017: 402-409) y también Alemanes en la Argentina (Sarramone 2011: 309-312).
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