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ENTREVISTA A MARÍA BAMBERG               183



               entre los convivientes. Además, la rapidez de tomar decisiones y también
               cambiarlas. Estos para mí son rasgos que vienen de la Argentina.
               JV: Al volver aquí a Alemania en los años ’60, ¿sintió un choque cultural?
               MB: En realidad, no tanto. […] Conocía Berlín y además era la ciudad natal
               de mi marido. Él tenía algunos amigos todavía de antes acá y yo tenía una
               tía, y algunas compañeras de clase. Mi marido me dijo, “lo primero que
               vamos a hacer es buscar una congregación evangélica, es el mejor lugar
               donde encontrar gente que más o menos piensa como uno”. Porque decir
               una congregación era como decir una comunidad.

               La recepción del libro y la literatura latinoamericana
               JV: Aparte de algunas referencias breves que incluyó en el prólogo en
               cuanto al éxito de la versión que circuló entre familia y amigos, los pedidos
               de amigos y la idea de traducirla al español, ¿cómo fue recibido el libro fi nal
               por los miembros de la familia? ¿Podría comentar también un poco acerca
               de la recepción del libro por el público alemán y argentino?
               MB: Entre los miembros de mi familia era algo como… júbilo. No se puede
               decir de otra forma, porque la recepción tanto en público como en privado
               fue tan envolvente, que yo no sabía qué decir. Inesperada. Inesperada y se
               mantiene hasta el día de hoy.
               JV: ¿Y en Alemania?
               MB: En Alemania, no tanto, no. La versión alemana demoró en salir por lo
               menos un año y medio, o más todavía.
               JV: Pasaron unos tres años entre la primera edición en castellano (1995) y
               la en alemán (1998).
               MB: Sí, sí, tres años. Primero uno tiene que encontrar una casa editorial.
               Esto me costó tanto tiempo, porque aquí la gente no tiene tanto interés.
               Tal vez no hicimos buena campaña tampoco, hasta que un amigo mío en
               Freiburg (Friburgo de Brisgovia) me dijo: “yo me voy a ocupar de eso, ten-
               go una amiga que es editora”. Y le mandamos este manuscrito y ella es-
               tuvo muy de acuerdo, pero su editorial quebró. Ahora, la Editorial Rowohlt
               no ha hecho mucha propaganda tampoco, pero una edición de bolsillo se
               vende con más facilidad. Y todavía se vende. No hay una venta muy gran-
               de, pero el otro día salí a mi librería a preguntar si me podían pedir un par
               de ejemplares. Me dijeron que no, nosotros lo seguimos vendiendo, no
               mucho pero siempre se venden algunos ejemplares. Así que la recepción
               del público se mantiene.
               JV: Bueno, pero le hicieron entrevistas, entonces alguien…
               MB: Sí, tuve algunas entrevistas, en parte a base del libro, tienes razón.
               JV: ¿Fueron organizadas por la casa editorial?
               MB: No. Generalmente por difusión del libro de boca en boca. Puede ser
               por la lectura del libro, que había unas cuantas personas interesadas. […]
               JV: Y su familia aquí en Alemania, ¿se quedaron encantados como la familia
               en Argentina?
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