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              La République Argentine fue traducido al castellano por Lutecia Piarrou
           de Campana, pero la traducción permaneció inédita hasta que la retoma-
           ron Silvia Zenarruza de Clément y Verónica Cerati, la revisaron y fi nalmente
           se publicó bajo la dirección de la Prof. Adriana Crolla por la Universidad
           Nacional del Litoral en 2015. Las citas mencionadas anteriormente fueron
           tomadas de esta publicación.
              Tres años después de la publicación de La République Argentine, en
           1865, Karl Beck-Bernard publica Die Argentinische Republik als Auswande-
           rungsziel (Beck-Bernard. Karl. 1868 [56 pp.], La República Argentina como
           destino de la emigración), la obra cuya traducción al castellano se presenta
           aquí. Desde luego, mucho de lo escrito en francés en la  La République
           Argentine se halla en alemán en este libro. Pero hay una importante diferen-
           cia en su enfoque claramente expresado en su subtítulo: es “un pequeño
           manual para emigrantes y colonos”. En 16 capítulos, concisos y concretos,
           presenta todo lo que estima necesario deben conocer quienes desean emi-
           grar: desde las diferencias entre las estaciones entre el hemisferio norte y
           el sur, hasta las particularidades de la agricultura y la ganadería en las co-
           lonias, desde las perspectivas de encontrar trabajo (y por lo tanto ingresos)
           por los inmigrantes a su llegada, hasta atinados consejos sobre lo que debe
           traer el futuro colono, los trámites al llegar y cómo instalarse en su predio.
           Este pequeño manual detalla las ventajas que ofrece la provincia de Santa
           Fe en materia de colonización y, en general, transmite un panorama opti-
           mista del presente y del futuro, no sólo de la provincia, sino de todo el país.
              Los cinco primeros capítulos consisten en una descripción del país
           en sus aspectos físicos, económicos y políticos. Mucho de lo escrito en
           la edición francesa se halla también, resumido, en éstos, pero con datos
           actualizados.
              Los once capítulos restantes contienen la información práctica más im-
           portante para el emigrante. Después de un capítulo referente a la población
           e inmigración en nuestro país, sigue otro relativo a la Comisión de Inmi-
           gración de Buenos Aires y de certeros consejos sobre qué debe hacer el
           inmigrante al arribar a Buenos Aires.
              El capítulo 8 comienza detallando salarios en Buenos Aires. Aquí hay
           que destacar la puntillosidad de Beck: no sólo brinda valores monetarios en
           pesos sino también en francos (vigentes en Suiza y también en Francia, Bél-
           gica y otros países adheridos a la Unión Monetaria Latina), y en Gulden (fl o-
           rines) y Kreuzer (corrientes en los estados alemanes sureños), para una mejor
           comprensión de los futuros emigrantes habituados a esas monedas. Con
           ese mismo criterio de brindar datos en medidas que resultan familiares a los
           interesados en emigrar, en lugar de expresar superfi cies en cuadras cuadra-
           das usuales entonces en nuestro país, lo hace en jucharten, la yugada habi-
           tual en Suiza. Destaca asimismo que las remuneraciones mencionadas son
           promedios y no excepcionales, aclaración importante pues en esa época
           en nuestro país eran generalmente superiores a las de Europa. Prosiguen,
           en ese mismo capítulo, referencias sobre empleos y salarios de trabajos
           que el recién llegado puede realizar y para los cuales hay buena demanda.
           Agrega, con especial detalle, la cría ovina, –en auge en ese entonces en la
           provincia de Buenos Aires– para quienes vienen con algún capital.
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