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              A lo largo de este manual y como consejos rectores, hay varios aspec-
           tos sobre los cuales insiste Beck. En primer lugar, si bien hay muchas faci-
           lidades y ventajas para el inmigrante, el bienestar sólo se logra con trabajo,
           sacrifi cios y perseverancia. “Ser trabajador y constante, observar siempre y
           poner el hombro; el orden, el ahorro y ser hacendoso es tan imprescindible
           allá [en Argentina] como en cualquier lugar” (1868: 33) señala, y reafi rma en
           otro lugar “que familias desprovistas de medios, que ni siquiera están en
           condiciones de pagar el viaje hasta Buenos Aires, si son capaces, hacen-
           dosos y honestos, estarán en mejores condiciones que aquellas para pagar
           puntualmente los intereses de posibles adelantos recibidos para fi nanciar
           el viaje y el equipamiento, y devolverlos poco a poco en breves plazos
           anuales” (ibid.: 51). Advierte también que “los que quieren hacer el papel
           del patroncito y esperan encontrar empleos en ofi cinas, se verán amarga-
           mente defraudados” (ibid.: 22) y agrega que para ello es necesario dominar
           primero el idioma y conocer el negocio.
              En segundo lugar, aconseja que al principio el novel inmigrante no debe
           rehuir ningún trabajo, por modesto que sea, para lograr ingresos para su
           sostén y el de su familia. Hay una constante demanda de trabajadores: “en
           general puede ganar dinero cualquier persona apta para trabajar mientras
           que no rehúye a los trabajos corporales burdos y realiza su trabajo bien dis-
           puesto” (ibid.: 20). Si el inmigrante llega en octubre o noviembre señala que
           “la cosecha del trigo, que comienza a fi nes de noviembre o comienzos de
           diciembre, proporciona a los recién llegados la ocasión de encontrar buen
           sueldo con los colonos ya asentados al ayudarles con la cosecha” (ibid.:
           52). Y concluye que “por lo general vale la máxima de que conviene que al
           llegar uno se coloque en el primer empleo que se ofrezca, sin mirar en qué
           consiste, como para que en lo posible no quede ni un solo día sin ganar
           algo. Entonces se aprende lentamente el idioma y se conoce el país, y con
           el tiempo siempre se encuentra la ocasión de mostrar sus conocimientos y
           habilidades.” (Ibid.: 22).
              Beck alerta también, en varios pasajes, sobre peligros que asechan al
           incauto inmigrante. “Se advierte a todos los inmigrantes que no se dejen
           seducir por las ilusiones y persuasiones de personas que solamente les
           quieren imponer sus servicios con el fi n de aprovecharse” (ibid.: 19), reco-
           mendando atenerse a las indicaciones de los funcionarios públicos. Más
           adelante previene que “las familias que piensan ir allí [a Santa Fe] deben
           cuidarse de ser disuadidos en Buenos Aires de llevar adelante su plan por
           ideas erróneas o persuasión interesada” (ibid.: 24).
              Es obvio que, como Agente de Inmigración Argentino primero y Cónsul
           Argentino en Suiza después, Beck destaque en su libro las ventajas que
           ofrece nuestro país a los inmigrantes. Dos capítulos están dedicados exclu-
           sivamente a describir detalladamente las facilidades que ofrece el Estado:
           “La Comisión de Inmigración en Buenos Aires” y “Ventajas que ofrece el
           gobierno de Santa Fe”. Pero a lo largo de las páginas se hallan numero-
           sas alusiones favorables a la inmigración: “Los inmigrantes gozan en todo


           primera mano cómo era la vida de esos colonos. En ese mismo año también se publicó la
           segunda versión en francés de esta obra (Beck-Bernard, Charles 1872).
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