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68 KARL BECK BERNARD
se construyeron puentes en dos lugares, y está en construcción incluso
una vía férrea de Santa Fe a Esperanza, que luego ha de extenderse hasta
Sunchales y Santiago [del Estero], o sea, hasta las nuevas colonias que se
están fundando al noroeste de Esperanza. Asimismo pasarán pocos años
hasta que se extienda /34/ desde Esperanza, pasando por San Jerónimo
y San Carlos, un ferrocarril a Coronda, y de allí a Rosario. El crecimiento
natural de la población, de la producción y del tránsito llevará a cabo esto
automáticamente.
Los colonos harán muy bien en guardar algún tiempo sus productos,
ya que el precio suele ser más bajo en el momento de la cosecha y puede
subir notoriamente en el curso de los meses siguientes. Por ejemplo, en
el año pasado 1867 el trigo valía durante la cosecha 42 francos la fanega,
mientras que en julio el precio ya había subido a 72 francos por fanega.
Muchos colonos habían cosechado más de 100 fanegas de trigo, y algunos
vendieron de este cereal por 8.000 a 11.000 francos. Por cierto, este año el
precio llegó a una altura nada común como consecuencia de la guerra con
Paraguay, y este precio alto se dio, lo que es aún menos común, junto con
una cosecha bastante rendidora. En general los años en los que una guerra
o disturbios políticos impiden a los criollos trabajar el campo, son los más
provechosos para los colonos, porque pueden vender tanto más caros sus
productos. Los habitantes extranjeros nunca son molestados en su trabajo
y su propiedad siempre se respeta.
En julio de 1867 en Santa Fe los precios de los productos restantes es-
taban como sigue: maíz, 18 francos (8 fl orines, 24 kreuzer) por 300 libras en
espiga y 40 francos (18 fl orines, 40 kreuzer) por 400 libras desgranado; ce-
bada, 20 a 26 francos (9 fl orines 22 kr. a 11 fl . 8 kr.) las 350 libras; manteca,
1 ½ francos (42 kr.) la libra; huevos, 1 a 1 ½ francos (28 a 42 kr.) la docena;
una gallina, 2 francos (56 kr.); harina, 48 francos (22 fl . 24 kr.) el quintal. Esta
última fue tan cara a consecuencia de los altos precios del trigo; en tiempos
comunes el precio oscila entre 16 y 24 francos (7 fl . 18 kr. a 11 fl . 12 kr.) el
quintal.
Naturalmente el colono debe luchar al comienzo con carestías y difi cul-
tades, pero cuando una familia ya está instalada, vive una vida despreo-
cupada, movida y agradable. Problemas de alimentación directamente no
se mencionan jamás: rodeados de huertas y campos, con numerosos ani-
males de crianza, cierta cantidad de gallinas, patos, pavos etc., cada cual
con algunos cerdos engordados en el establo, el colono tiene para su uso
personal siempre excelente pan de trigo, maíz, verduras, leche, manteca,
huevos, queso, aves de corral, tocino, jamón, embutidos cuanto puede de-
sear. La carne bovina se la compra al carnicero por 12 centavos (3 1/3 kr.) la
libra, y en el almacén le queda para adquirir sólo café y azúcar, que puede
pagar con manteca y huevos.
La leña la producen los bosques cercanos por solo el trabajo de ir /35/ a
buscarla o a lo sumo una pequeña suma para el dueño, hasta que el colono
la posea en cantidad sufi ciente en su propio terreno.
La manteca y los huevos, ante todo la primera, constituyen en general
para el colono hacendoso un ingreso secundario muy interesante. Hay fa-
milias que venden por mes manteca por 400 o 500 francos y muchas lo ha-

