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              En campos extensos de trigo es imprescindible una segadora. Esta se
           consigue en Buenos Aires, y gente de poco poder adquisitivo podrá con-
           tratarla con otros colonos que posean una hasta que estén en condiciones
           de adquirirla. De no tener la máquina, hay que usar la hoz.
              La trilla se hace, según el uso del país, mediante una tropilla de 60 a 100
           yeguas, que se hace galopar sobre las mieses en un espacio cercado. Para
           limpiarlo el trigo se tira en alto con horquillas contra el viento, y después se
           lo repasa por una aventadora. Todo este trabajo es importante terminarlo lo
           más pronto posible para que una lluvia repentina no ocasione mucho daño.
           Por esto, en la cosecha del trigo también se utilizan las hermosas noches
           de verano para trabajar. El trigo también se puede engavillar y guardarlo
           emparvado para trillarlo más tarde a comodidad. Pero esto solamente se
           puede recomendar a aquellos que saben muy bien armar las parvas, pues
           si no se pierde todo con un tiempo húmedo.
              Una juchart de tierra, sembrada como indicado, puede rendir según las
           condiciones meteorológicas más o menos propicias, entre 1½ y 4 fanegas
           o aún más de rendimiento. El precio del trigo oscila por lo general entre 7
           y 12 pesos (28 y 48 francos; 13 fl . 4 kr. a 22 fl . 24 kr.) pero a veces sube a
           15, o como vimos antes, incluso a 18 pesos (60 y 72 francos; 28 fl . y 33 fl .
           49 kr.). Una fanega o 15 arrobas de trigo rinden normalmente 10 ½ arrobas
           de harina; su precio oscila normalmente entre 4 y 8 pesos por quintal (16 y
           32 francos; 7 fl . 28 kr. y 14 fl . 56 kr.), pero naturalmente se rige por el precio
           del trigo. El cereal se guarda en bolsas que se almacenan en espacios se-
           cos pero aireados. /39/ Si se guarda más tiempo, las bolsas deben vaciarse
           de tiempo en tiempo, el grano se debe revolver y si es necesario se lo pasa
           por la aventadora.
              La cebada no se puede sembrar en tierra virgen. El tratamiento del suelo
           es el mismo que para el trigo. Conviene sembrarla temprano, no más tarde
           que en junio, para que madure con sufi ciente antelación al trigo como para
           ser cosechada antes de la cosecha del trigo. Si no, habrá que relegarla
           dando preferencia al más valioso trigo aunque se eche a perder la cebada.
           Para una juchart no se deben sembrar más de 15 a 20 libras de semillas
           porque la cebada crece aún más hirsuta que el trigo. La semilla se cubre
           de tierra con la rastra. Se renueva la semilla cada cuatro o cinco años. Si se
           siembra la cebada en mayo, se la puede cortar una vez como pasto verde,
           después de lo cual vuelve a brotar y madurar para la cosecha. En este caso
           se siembra un poco más densa.
              La cebada rinde mucho más que el trigo. Una juchart produce, según
           que el año sea bueno o malo, entre 2 ½ y 6 fanegas. Pero el precio es mu-
           cho menor y oscila entre 3 y 6 pesos fuertes la fanega (12 y 24 fr.; 5 fl . 36 kr.
           y 11 fl . 12 kr.).
              La avena se puede sembrar con una sola arada después de la cosecha
           en los campos de cebada y trigo, pero esto no se realiza porque no es muy
           conocido el producto y porque cuando está madura desgrana muy fácil-
           mente. Sin embargo, la avena es muy de recomendar como pasto verde
           para vacas lecheras y caballos de tiro y es probable que más adelante se
           la apreciará más. Una especie de avena silvestre suele crecer como yuyo
           en los campos segados de trigo y puede ser utilizada con provecho como
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