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76 KARL BECK BERNARD
recién otro cultivo en el lugar, se saca la hierba mala con el cultivateur y se
realiza una arada profunda antes de la siembra.
Las papas se plantan primero a fi nes de agosto o comienzos de sep-
tiembre, y después, a fi nes de enero o comienzos de febrero. Este segundo
cultivo no está tan expuesto a los escarabajos como el primero y curiosa-
mente este cultivo no desarrolla fl ores. Las papas se plantan mejor con la
azada, pero en campos grandes se utilizan el arado y la rastra. Una vez
plantado, el campo no se debe tocar en absoluto hasta la cosecha, a lo
sumo quizás sacar la mala hierba, si fuese necesario. Se cosecha a fi nes de
noviembre o a comienzos de diciembre y en mayo. Si en este último mes la
cosecha es mala, se hará bien en dejar las papas en el suelo y arar encima
profundo, entonces en noviembre se obtiene una cosecha muy abundante.
Una juchart necesita de unos cinco quintales de simiente y produce una
cosecha de entre 13 y 40 quintales. El precio oscila entre 2 y 5 pesos (8 y
20 francos; 3 fl orines 14 kr. y 9 fl . 20 kr.) el quintal.
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Las variadas especies de zanahorias y remolachas no se cultivan a gran
escala porque no hacen falta como alimento del ganado. Pero el suelo les
es muy propicio y para consumirlas como hortalizas son más fi nas que en
Europa. Este cultivo necesita un suelo muy bien labrado, fi no y mullido.
Se las puede plantar durante medio año, a saber desde marzo hasta sep-
tiembre, en consecuencia es fácil escoger para ello un momento propicio,
húmedo y sin viento. Primero se pasa cuidadosamente la rastra y en una
juchart no se coloca más de 1½ o 2 libras de semilla. Después de la germi-
nación hay que desmalezar con cuidado y luego de algunas semanas con-
viene ralear las plantas superfl uas. Cuatro meses después del sembrado se
puede comenzar a juntarlos.
El maní es la única planta oleaginosa que se cultiva en la República
Argentina no para producir aceite, pese a que se puede preparar un aceite
de gusto muy agradable, sino porque la fruta se suele comer tostada y en
especial porque en las ciudades reemplaza en muchos casos las almen-
dras para los confi teros. Por esta razón es un producto que siempre tiene
salida por medio de su venta. El maní se puede sembrar en tierra virgen si
después de una arada profunda se rompen los terrones con la azada. Si el
tiempo lo permite es mejor que se roture superfi cialmente la pradera dos o
tres meses antes y que poco antes de la siembra se vuelva a hacer una se-
gunda y profunda arada. En tierra barbechada es sufi ciente con una arada.
El maní se siembra en septiembre, si /44/ es posible después de una lluvia,
en tierra virgen con la azada; en tierra barbechada, en forma similar que los
porotos, con el arado y la rastra. A distancia de un paso moderado se co-
locan siempre dos semillas en la cáscara. 2½ a 3 almud alcanzan para una
juchart. El campo después debe ser cuidadosamente limpiado de hierbas
malas. En noviembre hay que revolverlo con azada, tan pronto salen las
primeras fl ores y a fi n de diciembre o comienzos de enero hay que aporcar
las plantas antes de que la fl oración termine, echando tierra sobre su mitad
y en especial sobre las fl ores y dejando los lados de las plantas bastante li-
bres. Este tratamiento es ineludible porque las fl ores se desarrollan en fruto
41 Aquí la conversión es errónea, deben ser 44 kr.

