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LA REPÚBLICA ARGENTINA COMO DESTINO DE LA INMIGRACIÓN. 1868 71
dos semanas antes de la siembra. Si en una tierra recién puesta en cultivo
se ha cosechado maíz o maní, se puede sembrar enseguida después, con
una sola arada, trigo en el mismo campo. Pero si se desea sembrar trigo
cuando recién se rompe tierra virgen, hay que comenzar arando el suelo
mucho antes, antes de Año Nuevo o a más tardar en enero, y dejarlo ex-
puesto a la actuación del tiempo hasta fi n de mayo. Entonces, unas dos
semanas antes de la siembra, se hace una segunda arada, muy profunda.
La siembra es conveniente que tenga lugar entre el 15 de junio y el 31
de julio, realizándola bien sea un poco antes, bien enseguida después de
una lluvia. Si la tierra está bien preparada, alcanzan 30 a 35 libras de semilla
para una juchart suiza de 40.000 pies cuadrados; en tierra virgen o si se
siembra tarde, se puede llegar hasta a 40 libras. Sembrar más tupido no
solo es inútil, sino que es muy dañino. Si la siembra se realiza recién tres
o cuatro semanas después de arar, habrá que pasar la rastra antes de la
siembra y no después, como se suele hacer cuando el suelo fue arado solo
dos semanas antes. Lo mejor es cubrir con tierra la siembra mediante el
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llamado cultivateur (un instrumento norteamericano que revuelve el suelo
más a fondo que la rastra, pero menos que el arado); con tierra virgen arada
esto incluso es necesario. El campo debe ser rolado con el rolo (o rodillo)
sin falta inmediatamente después de la siembra o cuando el trigo ha germi-
nado. Si se rastrea antes de la siembra, hay que pasar el rolo acto seguido.
Tres o cuatro hombres son capaces de sembrar por día entre seis y
ocho jucharten. Cada tres años conviene cambiar la semilla. Para proteger
la semilla de la infi nita cantidad de palomas silvestres, la rastra, el cultivador
o el rolo debe seguir de inmediato a la siembra. Humedecer la semilla con
sulfato de cobre tiene las mismas ventajas que en Europa.
Si un campo de trigo está sembrado muy densamente, se puede hacer-
lo pastar por ovejas antes de que los tallos echen espigas. /38/ Si llegaran
a aparecer malezas, lo que no debería pasar con una buena preparación
del suelo y semilla limpia, hay que desmalezarlo cuidadosamente. Los ene-
migos del trigo son más o menos los mismos que en Europa: escarabajos,
insectos, roya, quemazón, moho etc., pero mucho de ello se puede prevenir
arando a tiempo y eligiendo cuidadosamente la semilla.
El trigo madura a fi nes de noviembre o a comienzos de diciembre, y ma-
dura muy rápidamente con el gran calor, de modo que hay que segarlo en
pocos días para no perder la mitad del grano por sobremaduración o por el
viento. Por esto hay que tener todo preparado de antemano para la siega,
y se aconseja además arar alrededor de los campos con el arado varios
surcos para eliminar el pasto que se enciende fácilmente por negligencia o
intencionalmente. Muchos campos de trigo se han incendiado por no cum-
plir con esta medida de seguridad.
38 El texto trae algunas palabras en francés, como aquí el cultivateur, aun cuando existen
en alemán términos equivalentes, ante todo de las medidas métricas. No prestamos aten-
ción a este fenómeno de uso en la traducción. Cultivateur: cultivador. Hay una diversidad
de cultivadores; el autor no especifi ca a qué cultivador se refi ere. Uno de los más difun-
didos fue el cultivador de Knox.

