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LA REPÚBLICA ARGENTINA COMO DESTINO DE LA INMIGRACIÓN. 1868  69



               cen por 50 a 200 francos. También se pueden vender para la ciudad aves,
               jamón, panceta y embutidos.
                  Para el entretenimiento social se han organizado asociaciones de canto
               y de tiro. En 1863 se festejó en San Carlos el primer festival de tiradores,
               según la costumbre suiza, y de ahí en más se han repetido todos los años
               estas festividades populares, tan familiares. En septiembre de 1867 le tocó
               el turno a Esperanza, que inauguró con una magnífi ca festividad la hermosa
               sede del club de tiro, recién terminada.
                  Los amigos de la lectura también encuentran bibliotecas circulantes y
               las personas cultas que tienen conexión con Europa, pueden traer fácil-
               mente diarios y libros, tanto más fácil porque estos últimos no pagan im-
               puestos de importación.
                  En las colonias, el número de nacimientos no solo duplica, sino que
               incluso triplica o cuadruplica el de decesos. Los casamientos son muy nu-
               merosos, porque es fácil para los jóvenes independizarse y establecerse
               por su cuenta, de modo que no existen limitaciones ni difi cultades para
               casarse. Por esta razón también son muy raros en las colonias los naci-
               mientos ilegítimos. Desde que se instaló el casamiento civil se alivió aún
               más el casamiento y ante todo ya no puede ser objetado el valor legal de
               los casamientos entre colonos.
                  Las familias trabajadoras, ahorrativas y honestas que llegaron hace en-
               tre seis y nueve años a San Carlos sin patrimonio alguno o incluso carga-
               das de adelantos por su viaje y otras cosas, son dueñas ahora –luego de
               haber pagado sus deudas con altos intereses en mayor o menor tiempo, y
               de haber entregado durante cinco años un tercio de sus cosechas– de un
               patrimonio independiente en tierras, edifi cios, animales de crianza, cocina
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               económica , enseres y ahorros, que podrá oscilar según las circunstancias
               entre diez y treinta mil francos, o en algunos casos incluso es aún mayor.
               Por supuesto los negligentes, los que escatiman el trabajo y aquellos que
               se propusieron desde el comienzo no devolver nunca los préstamos, no
               han llegado al mismo éxito. Varios de ellos incluso fueron forzados a dejar
               su tierra y sus animales y a asentarse de nuevo en otro sitio. Pero ni siquiera
               ellos han tenido problemas para alimentarse, y si bien por su comporta-
               miento lerdo e irresponsable /36/ perdieron la chance de llegar a un buen
               pasar, su vida siempre ha sido más llevadera de lo que lo habría sido en
               Europa, porque con el suelo fértil y el clima suave nadie puede morir de
               hambre ni de frío.
                  Las colonias agrícolas nunca tuvieron que sufrir de los indígenas salva-
               jes. Antes de que existiera Esperanza, ellos muchas veces llegaban hasta
               el río Salado que se cruza a medio camino entre Santa Fe y la colonia. Pero
               desde que esta existe, rara vez siquiera llegan a las cercanías de la misma y
               nunca con intenciones hostiles. Por un lado no son adversos a los colonos

               36  Beck-Bernard utiliza la palabra Schiff, variante de Schaff y Scheff, tina. Remite a un
               recipiente metálico para calentar agua mientras arde el fuego, integrante de la cocina o
               en un horno en el lado delantero o desde arriba. Se sigue usando en las denominadas
               “cocinas económicas”, todavía en uso en el campo en Argentina. Se trata de cocinas de
               hierro alimentadas con leña, que incluían un depósito para calentar agua, o por extensión
               a toda la cocina.
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