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30 JUAN LUIS MARTIRÉN
La justificación de la importancia del diario era clara; se trataba de un órgano
de interés público, que no solo promovía la difusión de noticias y leyes a los
inmigrantes germanoparlantes, sino que también promovería la inmigración
de Europa del norte. Sin embargo, la cantidad de suscriptores seguía siendo
insuficiente como para poder solventar tal empresa. Más allá del número
considerable de inmigrantes de habla alemana en las colonias, los fondos
apenas alcanzaban para cubrir costos básicos. Según sus propias palabras,
a duras penas lograba mantener el periódico en pie (Alemann, 1877, p.58).
Todas estas dificultades decantaron, finalmente, en la decisión de
desprenderse del periódico al año siguiente de su fundación. Alemann
reconocía haberse quedado con la tranquilidad de haber creado algo inédito
en las colonias y haberlo hecho lo mejor que pudo en tales condiciones. En
su carta de despedida a los lectores, publicada en el último ejemplar bajo su
dirección (mayo de 1875), declaraba que habiendo cumplido un año desde la
fundación, el periódico debía interrumpirse; que recibió ayuda de particulares,
pero que las dificultades fueron muchas para poder sostenerlo financieramente.
“Dejo la pluma por el momento, pero solo por ahora”, señalaba, con la
intención de que siguiera en otras manos y con bases sólidas [imagen 1].
La nueva etapa que se abría ya no sería en Santa Fe, sino en la colonia
Esperanza. Allí un boticario y fondero, Carlos Kleiber-Gietz, decidió hacerse
cargo de la redacción del periódico y trasladó la imprenta a la zona de colonias.
El traspaso a Esperanza y el despertar de la prensa escrita en la zona
de colonias
Si bien se identifica a Kleiber-Gietz como el nuevo director del periódico,
la operación de venta de la imprenta involucró principalmente a Guillermo
Lehmann, en ese entonces uno de los líderes de la colonia Esperanza y
quien se transformaría en pocos años en uno de los principales empresarios
colonizadores del centro oeste provincial. Desde su primer nombramiento
como Juez de Paz en 1867, Lehmann había comenzado a ocupar un lugar
destacado en el ámbito público de Esperanza, cimentado también por una
serie de contactos en las más altas esferas del poder político provincial. Al
momento de la venta del Argentinischer Bote (1875), Lehmann ya había dado
sus primeros pasos en el negocio de la colonización; había sido nombrado
Subdelegado político, tenía el control de la Municipalidad y estaba a cargo,
además, de la primera escribanía instalada en Esperanza. En aras de
ampliar su negocio, financió la compra del periódico, facilitando el dinero
a Kleiber-Gietz para que estuviera a cargo de la redacción y trasladase la
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imprenta a Esperanza . Según Alemann (1877, p.60), Kleiber Gietz era una
7 En uno de los libros mayores de su empresa de colonización (Mayor 1877-1880), se destaca
la cuenta “Imprenta de Esperanza”, donde en febrero de 1877 se registraron asientos
contables con la compra de la imprenta “a Alemann y Vollenweider” y “Desembolsos hechos
para el Redactor Carlos Kleiber”. Lamentablemente no se ha conservado el Mayor anterior,
donde se podía seguir con detalle el momento de la compra de la imprenta. Ver Archivo
Municipal de Rafaela, Fondo Empresa Colonizadora de Guillermo Lehmann, Mayor 1877-
1880, f. 48. Alemann, por su parte, explica que Lehmann se hizo cargo de los pasivos y
pasó a financiar la imprenta y la publicación (Alemann, 1877, p.60-61). Según Dürst (1912,
p.61), el diario pasó también a servir a los intereses de Lehmann en su negocio colonizador.

