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CUADROS DE UNA ARGENTINA ENTRE ‘CIVILIZACIÓN’ Y ‘VIDA EN DESIDIA’  49


               de Río Cuarto en Córdoba, donde estos pueblos comenzaban a retirarse
               ante el avance del ferrocarril y del telégrafo. Expresa la sorpresa que
               podría generarle al lector o lectora que el ejército nacional no había logrado
               hacerles frente todavía y la explicación que da es el conocimiento del
               “desierto” por parte de las y los originarios, que los favorecía para realizar
               ataques sorpresa y huir con facilidad (Alemann, 1877).
                   Sin embargo, opina que el carácter indígena no se extinguiría, dado
               que ya había impregnado a los españoles como podía verse con mayor
               claridad en los gauchos, que eran mestizos. Menciona asimismo que
               los  más  influyentes  caciques  de  las  “tribus”  pampeanas  independientes
               habían establecido acuerdos de paz con el gobierno, pero que muchos
               indígenas subordinados a éstos continuaban robando en estancias y otros
               establecimientos. Se trata de la misma preocupación indicada por otros
               autores respecto a los “indios amigos” y sus múltiples alianzas (con los
               gobiernos provincial y nacional, por un lado, y con los “indios enemigos”,
               es decir, los que no habían pactado con dichos gobiernos, por el otro).
               Esto  contribuye a  una caracterización de  la  relación  entre  inmigrantes  e
               indígenas como fundamentalmente conflictiva, más allá de que existieran
               ciertos acuerdos. A aquellos que habitaban en casas sencillas en poblados
               los denomina „zahme Indianer” [“indios domados”] (Alemann, 1877, p.40),
               tal vez una variante del concepto de “indios amigos”, es decir, cooperativos
               con la sociedad hispano-criolla e inmigrante.


               Consideraciones finales

               Tras este recorrido inicial por la figura de Juan Alemann como participante
               activo en los orígenes de la prensa germanoparlante en la Argentina y, en
               conexión con ella, también en la promoción de la inmigración y colonización
               de habla alemana en el país, quedan esbozados algunos lineamientos y
               también restan otros interrogantes por profundizar. Su llegada al país en
               1874, tan sólo once años desde la primera publicación periódica en alemán
               en Argentina, y su inmediato involucramiento en el mundo periodístico
               germanoparlante en el país (tanto como fundador y editor de proyectos
               propios, como trabajador en otros) lo ubican en un lugar privilegiado para
               indagar sobre estos procesos. Además, su previa labor política y periodística
               en Suiza, y particularmente su trabajo de alrededor de 15 años como agente
               y promotor de la inmigración en Argentina desde su país natal precisamente
               en el momento en el que la colonización germanohablante estaba creciendo
               paulatinamente en el país sudamericano durante las décadas de 1850 y
               1860,  constituyeron  una  formación  significativa  en  Alemann  que  luego
               profundizaría al emigrar. A través de sus sucesivos periódicos argentinos
               (el Argentinischer Bote, el Argentinisches Wochenblatt y el Argentinisches
               Tageblatt), Alemann propagó los intereses de los colonos de habla alemana
               y promovió la llegada de nuevos contingentes al país.
                   Asimismo, desarrolló literatura no periodística de promoción de la
               inmigración de habla alemana en Argentina en sus albores. El análisis
               de las representaciones expresadas en su compendio de experiencias
               e impresiones del país de 1877,  Bilder aus der argentinischen Republik,
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