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CUADROS DE UNA ARGENTINA ENTRE ‘CIVILIZACIÓN’ Y ‘VIDA EN DESIDIA’ 45
culturales contrapuestos en el país: el de la inmigración germana, por
un lado, y el de la población nativa y la inmigración italiana, por el otro.
La fuente seleccionada data de 1877 y se ubica dentro de la literatura de
promoción de la inmigración germanoparlante difundida en la segunda mitad
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del siglo XIX . Contiene las impresiones iniciales de Alemann sobre Argentina
unos tres años después de arribar y aproximadamente tras veinte años de
haber estado involucrado a distancia por primera vez en asuntos de inmigración
y colonización de habla alemana en el país. Su intención explícita era compartir
sus observaciones y experiencias a amigos y conocidos en Suiza, a fin de que
tuvieran una visión más acertada de cómo era realmente la vida en Argentina.
En medio de otros escritos similares en el período, lo que pretendía el autor
era ofrecer una visión equilibrada que no fuera ni demasiado fantasiosa, al
mostrar únicamente las ventajas, ni tampoco tan enfocada en las desventajas
que obstaculizara la inmigración. Entre los aspectos positivos, por ejemplo,
destaca la recompensa que suponía el trabajo y el clima sano y agradable. Entre
los negativos, por otro lado, señala las dificultades que debían enfrentar las
y los colonos agricultores, quienes debían luchar y ser pacientes. Describe la
situación en diferentes ciudades y colonias agrícolas de las provincias de Santa
Fe, Buenos Aires y Córdoba (Alemann, 1877).
De todas las impresiones que el autor expresa, en este análisis
interesan especialmente las diferencias culturales que percibe entre las
y los inmigrantes germanos y la población nativa e italiana, tal como
fue anticipado anteriormente. Contrasta la „germanische Civilisation”
[“civilización germana”] con la „fast thierische [sic] Lungerleben” [“vida en
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desidia casi animal”] (Alemann, 1877, p.79) y la „Denkfaulheit” [“pereza
mental”] (1877, p.26) de nativos y también de inmigrantes italianos. Cabe
aclarar que la proporción de estos últimos dentro del flujo migratorio total
venía creciendo desde 1852 y su predominio se profundizó en la década
de 1880, incluyendo las colonias agrícolas (Hora, 2010). Probablemente
por esa razón Alemann y otros autores germanoparlantes contemporáneos
suyos incluyeran a los italianos y procurasen distinguirse de ellos.
Esta clasificación y caracterización de grupos le permite al autor
contraponer dos modelos de Argentina: el que habían comenzado a
construir los colonos de habla alemana, por un lado, y el que los nativos
y algunos inmigrantes latinos vivían, completamente ajeno a los primeros.
Sin embargo, no se trata de dos modelos paralelos para Alemann, sino que
reconoce interconexiones entre ambos. De hecho, pretende que las formas
culturales germánicas impacten en toda la Argentina, la hagan progresar y
generen un avance de la “civilización”. Busca así convencer a sus lectores
de que la emigración germanoparlante traería beneficios al país gracias a sus
virtudes que tanto contrastarían con los supuestos defectos de la población
nativa e inmigrante de la Europa latina (Garnica de Bertona, 2013).
6 Para una presentación abarcadora de la literatura en alemán de migrantes y viajeros en
Argentina en los siglos XIX y XX, véase Garnica de Bertona (2016). Para un análisis porme-
norizado de otro promotor suizo, Jakob Christian Heusser, en clave comparativa con otros
autores germanoparlantes del período previo a la Primera Guerra Mundial y con dirigentes
argentinos de la Generación del 80, véase Andrés (2022).
7 Lungerleben es un término de difícil traducción. Garnica de Bertona también la traduce
como “vida de holgazanes” (2013, p.43).

