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Emma Barta-Mikl:
                             sobre-vivir con libros


                                      ALFRED HÜBNER
                                      Pforzheim, Baden


                                                              Trad. Héctor A. Piccoli


              Emma nace el 12 de mayo de 1908 en la Maternidad de la Paulustorgasse de
              Graz, Austria. Es la primogénita de la costurera Juliane Eckschlager. La madre,
              soltera de 21 años, procede de Bozen. Nombra madrina de bautismo de la recién
              nacida a su hermana Erna, quien presta servicios como doncella de cámara en
              algún lugar de la Estiria. En el bautismo no puede estar presente la madrina
              misma, puesto que tiene lugar ya un día después del nacimiento, por lo que es
              reemplazada por la partera que había asistido a la futura mamá. Se trata de una
              tal señora Böhm. Sobre ella únicamente consta en el registro parroquial que es
              "cristiana". El bautismo es celebrado por un eclesiástico de nombre Franz Rosch-
              mann. Dos semanas después del alumbramiento la madre da a la niña en adop-
              ción. Juliane Eckschlager muere doce años más tarde. Su hija nunca conocerá
              al padre biológico. Solo en la edad escolar se entera de su nombre. Emma es
              adoptada por Johann y Antonia Hren. Este matrimonio pequeñoburgués de Graz
              vive en la Kastellfeldgasse número veinte. El hombre se gana el sustento para sí
              y su familia como sastre cortador. A comienzos de 1917 el juzgado imperial y
              real de primera instancia e instrucción dispone que la niña de nueve años debe
              llevar ahora el apellido Hren. Acerca de este capítulo de su vida, escribe Emma
              que los padres adoptivos tenían tanta idea de un alma infantil como ella misma
              de química. Esto es: ¡ninguna en absoluto! Literalmente continúa: "Podía tan solo
              convertirse en una fatalidad. Pero las formas exteriores se guardaron a través
              de los años, si bien casi sucumbo en ello; a los trece años pensé por primera
              vez en el suicidio. Mas luego rompió, finalmente, semejante a un divino rayo de
              luz, el mundo del espíritu en mi vida" (Barta a Meurer 7/6/1947) .
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                 La adolescente descubre por sí misma el mundo de la literatura y de allí en
              más lee donde y cuando se presenta la oportunidad, aunque los padres adop-
              tivos no ven eso con agrado. Los libros la ayudan a olvidar las ideas de suicidio.
              Además, la lectura se convierte para ella en arma para la vida cotidiana: "Todo
              mi desarrollo intelectual se consumó en secreto, en la lucha contra mi entorno,
              en indecible soledad, sin ninguna guía, conducida tan solo por esa luz infalible,
              a la que aspiraba a llegar" (id.). Por orden de los padres adoptivos, al término de
              la escuela la niña debe comenzar un aprendizaje de mecánica dental, si bien
              hubiera ido de buen grado al liceo para poder luego cursar un estudio superior.


              1     Las fuentes del presente trabajo son ante todo cartas, e- mails y comunicaciones orales.
              Un importante destinatario de cartas de Emma Barta-Mikl fue Kurt Erich Meurer (* 24/2/1891
              en Meiningen; † 21/11/1962 en Berlín), poeta lírico y traductor. Era un amigo de Paul Zech,
              radicado en Berlín, con quien Emma Barta tuvo un intercambio de más de cien cartas.
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