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108 ALFRED HÜBNER
asuntos profesionales. Respecto de El Buen Libro, a Stephan no se le oculta
que se trata de un ‘verdadero’ negocio. Dado que entretanto su contrato con
Schmidt ha caducado, en mil novecientos cincuenta y siete no le resulta difícil
aceptar la propuesta de Barta-Mikl de hacerse cargo en Pigmalión de la sección
alemana, que se encuentra en el subsuelo de la librería de la Av. Corrientes. Ella
misma es la encargada de los libros en inglés en la planta baja. El trabajo con-
junto con Lili Lebach no dura mucho, pues a comienzos de los años sesenta
Emma renuncia y se muda a Lima. Horst Stephan comenta al respecto: "Por
qué hizo eso, fue para todo el mundo un enigma. Yo creo que buscaba la atmós-
fera de la cultura incaica, estimulada por la lectura del muy polémico autor
George Ivanovich Gurdjeff" (Stephan a Hübner 16/1/2015). Este fundador reli-
gioso propaga un "cristianismo esotérico".
El intento de Emma de imprimir un nuevo giro a su vida cambiando de lugar,
fracasa. Ya pronto se ve obligada a volver a ganar dinero y retorna a la profesión
que más satisfacción le depara. En la capital de Perú se convierte en colabora-
dora de la firma ABC, que maneja allí dos librerías. "Su propietario Herbert Moll",
informa Stephan, "hijo de un importante profesor de la Universidad de Lima […]
no tenía idea de libros, era filatelista, pero tenía mucho dinero y era un trotamun-
dos" (id.). En poco tiempo, su nueva colaboradora logró elevar a seis el número
de los negocios de ABC en Lima. Con especial cuidado atiende las áreas de
Literatura en Lengua Inglesa y Técnica. En estos rubros alcanza altos volúmenes
de venta, asciende a gerente de la cadena de librerías y está en condiciones de
emplear personal calificado. Stephan informa: "Llamó la atención de editores
norteamericanos e ingleses, que le concedieron créditos, de modo tal que pudo
acumular un excelente stock" (id.). El éxito profesional de Emma va en desmedro
de su calidad de vida. Apenas le queda tiempo libre, sobre todo porque no vive
en el centro de la gran urbe. A comienzos de su estadía en Perú, se buscó una
vivienda al pie de la precordillera, motivo por el cual debe pasar diariamente
muchas horas en medios de transporte, que son tan primitivos como poco
confiables. Dado que quisiera vivir en unión con la naturaleza, tiene en su casa
un mono enano que, además de mucha atención, requiere una calefacción
especial y costosa. Cree poder renunciar a la visita de teatros, cines y museos:
un error, tal como pronto ha de comprobarse. El intercambio humano se limita
a contactos de negocios. Horst Stephan sabe de una excepción: "Para fortuna
suya, conoció a una científica norteamericana que trabajaba en la UNO en Lima.
Por ese intermedio recibió una gran ayuda y, sobre todo, no estuvo ya tan sola
como en los primeros tiempos" (id.).
Transcurrido medio decenio, Emma se convence de que no puede seguir
viviendo así. Sobre todo, extraña a Oskar. Quiere regresar a Argentina, y espera
también volver a acercarse interiormente al hijo, que entretanto se ha casado.
De su matrimonio con Marta Beláustegui nacen tres niñas. La exitosa librera le
hace al que fue su jefe hasta el momento la propuesta de abrir una filial de ABC
en Buenos Aires, con stock anglo-germano. Dado que Moll ha pagado de
acuerdo a su rendimiento, Emma dispone de dinero suficiente para no tener que
aparecer como solicitante. El que fue su empleador habría de ser accionista
principal de la firma; ella manifiesta su deseo de participar en las finanzas. Ade-
más, quería ganar a Horst Stephan como socio y colaborador. Moll se entu-

