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            Ella era independiente desde la adolescencia y le gustó la idea de cruzar el
          océano y conocer América. Pese a su juventud contó con el apoyo de sus padres
          a viajar. Lo hizo en 1937, en barco, trayendo un baúl de cosas encargadas por
          la familia Thumann. Llegó a Buenos Aires y de aquí partió en otra embarcación
          hasta Asunción, navegando el río Paraná.
















          En la travesía, la jovencita de veinte años llamó la atención de un periodista, que
          observaba con curiosidad a aquella muchacha de ojos marrones y un color de
          piel tostado -que no son las peculiaridades arias, según el criterio de la época-
          leyendo libros en alemán. Atraído por esa combinación inusual, el cronista la
          abordó, iniciando una amistad que se sostuvo durante años a través del inter-
          cambio de correspondencia. Esa era Lotte, no pasaba desapercibida.
            Varios años después, una publicación que se distribuía en la ciudad de La
          Plata orientada a la comunidad alemana, dedicó una elogiosa nota a Carlota –así
          se traduce su nombre al castellano– para que los lectores conocieran su trayec-
          toria. La página  fotocopiada, poco legible, la conserva su familia .
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          En Paraguay y en Misiones


          Es probable que las expectativas de Heinz, al ver a la muchacha que no respon-
          día a la etnia que esperaba –de piel blanquísima, ojos claros y cabello rubio– se
          hubieran sentido defraudadas. La realidad es que Lotte se llevó muy bien con
          él, pero el noviazgo fue con su hermano Hans, con quien se casó.
            Ella contaba que durante un período muy breve vivieron en una colonia japo-
          nesa. Probablemente haya sido en La Colmena, fundada en 1936. Finalmente
          se establecieron en Asunción.
            No fueron fáciles los primeros tiempos ya que la economía matrimonial no
          era abundante. Pero ella enfrentaba lo que la vida le ofrecía, aceptando los
          problemas dispuesta a resolverlos.
            Con sus manos construyó los muebles del hogar y, cuando nacieron sus hijos
          Dietrich en 1941 y Gerhard al año siguiente, hizo las camas-cuchetas para ellos.
            La familia debió superar los desafíos e inconvenientes que planteaba la selva

          1     En el Argentinisches Tageblatt de 1987 se publicó una serie de notas sobre mujeres que
          ejercían profesiones interesantes, pero entre ellas no se encontró el original de la nota. (Nota
          de la editora).
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