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RECUERDOS DE MI NIÑEZ Y JUVENTUD 19
presidente (...) Trepka . Los cuatro estudiantes estaban siempre juntos, tanto en
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el estudio como en sus paseos, por lo que se les llamaba humorísticamente "el
trébol de cuatro hojas".
Mi madre, Margarete, nacida el 13 de mayo de 1817, y tía Viktoria, hijas de
Franz Joseph von Schelven (1787-1832), quedaron muy jóvenes huérfanas. Ellas
eran las últimas representantes de una familia designada por el Káiser en 1630,
condes (Freiherr) von Schelver. Las dos hermanas vivían con su tutor, Winter,
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en Heidelberg. Los cuatro estudiantes eran muy amigos del señor Winter y
huéspedes muy bienvenidos en el hogar de esta familia. Allí mismo se compro-
metió mi madre con el joven Christian Philippi. Posteriormente éste fue designado
Secretario en el Tribunal de Justicia y pudieron casarse; la flamante pareja se
trasladó a Wiesbaden donde vivieron muy felices.
El príncipe heredero, que era muy aficionado a la música, venía frecuentemente
de noche a casa para tocar el piano con mi madre y solía quedarse a cenar.
Recuerdo muy bien que, cuando llegaba el carruaje del príncipe -yo apenas tenía
dos años de edad- me aferraba fuertemente a la escalera cuando lo oía, y el
príncipe me tomaba en sus brazos y me llevaba al primer piso, donde vivíamos.
En esa época solo había bomberos voluntarios en los pueblos, que tenían
un jefe honorario al que todos obedecían. Mi padre era autoridad de un distrito
y cuando estalló un incendio en un molino, al acudir él, vio en una ventana a una
joven señora con un niño en brazos, pidiendo auxilio. Mi padre se tiró al agua,
la mujer le arrojó el niño y luego pudo tirarse ella misma, con las ropas en llamas,
y salvarse. Recién después llegó el carro con los bomberos, que habían tenido
que hacer un desvío por un puente y así pudo mi padre, por fin, dar las órdenes
necesarias para apagar el fuego. Este incendio sucedió un domingo, cuando el
dueño y los peones habían salido y había quedado solamente la mujer con su
pequeño. Un obrero despedido con ánimo de venganza lo había provocado,
pero pudo ser capturado y condenado. Mi pobre padre, sin embargo, como
consecuencia del chapuzón, enfermó gravemente de neumonía y no pudo ser
salvado por los médicos.
Cuando sintió que su vida llegaba a su fin, nos llamó a mi hermano Karl y a
mí y nos dijo: "Hijos queridos, yo ya nada puedo hacer por Uds., siento que voy
a morir y solo puedo darles mi bendición". Diciendo esto nos puso las manos
sobre nuestras cabezas y luego agregó: "Sean buenos y fieles a los mandamien-
tos de Dios, sed siempre obedientes a vuestra madre y así seréis protegidos por
la bendición de Dios". Falleció el 19 de enero de 1845, y dicen que su entierro
fue como el de un barón, con un cortejo fúnebre interminable de largo, según
me contó mi tía Viktoria cuando fui enviada a su casa (tenía yo 12 años). Las
Surge una ambigüedad cuando más adelante el texto se refiere al mismo amigo de la familia
y lo caracteriza como hijo del Duque de Hesse-Darmstadt. En este caso debería referirse a
Luis III, duque desde 1848, pero, según la historia de Treitschke, ese príncipe no estudió en
Heidelberg, en cuya universidad se ambientaba la amistad de los Philippi con el príncipe. Como
en el texto faltan nombres propios y años de cambios, no hemos logrado identificar satisfac-
toriamente al príncipe al que ella se refiere.
9 Presidente […] Trepka: no hemos podido encontrar a quién se refiere la autora.
10 conde (Freiherr): Freiherr equivale a ‘Baron: barón’, es el más bajo de los títulos nobiliarios
alemanes. Graf sería ‘conde’ y Herzog, ‘duque’.

