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20 ALWINA PHILIPPI DE KAMMERATH
palabras de mi padre me acompañaron toda la vida, muchas veces cuando
estaba desesperada por tristes experiencias, volvía mis pensamientos hacia él
y su bendición me reconfortaba.
Después de la muerte de mi padre, regresó mi madre a su ciudad natal,
Heidelberg, donde vivía su hermana Viktoria, con su esposo el profesor Georg
Gervinus, quien dictaba cátedra en la Universidad . En la casa (en lo de
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Messner ), vivimos los tíos en el primer piso y nosotros en la planta baja, y
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teníamos un pequeño patio, donde mi madre hizo colocar hamacas y donde,
bajo la vigilancia de la niñera que tejía constantemente, podíamos estar al aire
libre.
En el año 1848 se temía en Alemania que hubiera una revolución como antes
la había habido en Francia, donde el pueblo guillotinó a su reina María Antonieta,
hija del Emperador de Austria, a ricos terratenientes y mucha otra gente. Para
evitar a Alemania semejante destino, se reunieron en Wiesbaden todos los con-
des (Fürsten) e invitaron a todos los profesores de historia para junto con ellos,
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estudiar las medidas a tomar. -- Con este motivo se hicieron muchos festejos
en Wiesbaden. Mi madre fue invitada por el príncipe heredero, el amigo de mi
difunto padre, para que fuera por esa temporada. Mi madre aceptó encantada
la invitación y me llevó a mí, su hija mayor. El palacio me gustó mucho y fui sen-
tada a la mesa al lado del príncipe. De esos días recuerdo una ópera: El aguatero
(Der Wasserträger) , que fue interpretada por primerísimas figuras de la ópera
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ante los visitantes que habían acudido de muchas partes. Me impresionó mucho
porque se narraba la verdad desnuda. La Revolución en Francia debe haber sido
espantosa; los señores aristócratas eran arrancados de sus lechos, perseguidos
por el populacho; muertos los chicos y los grandes. En París por aquel entonces
era repartida el agua para beber por los aguateros; éstos llenaban grandes
barriles en las vertientes y la vendían por baldes. En la ópera se mostraba cómo
un hombre había hecho hacer algunos barriles con doble fondo, de manera que
podía ocultarse un hombre sentado y el resto era llenado con agua. De esta
manera pudieron escapar muchos franceses por la frontera con Alemania, donde
siempre había buenos y generosos ciudadanos dispuestos a ayudar a los des-
esperados franceses.
11 Georg Gottfried Gervinus (1805-1871), se verá más adelante que perteneció a un grupo
activo político, librepensador y demócrata. Era historiador, estudiaba la literatura y música y
fue un gran especialista de la música de Händel. Entre sus obras nombraremos los cinco tomos
de su Geschichte der poetischen Nationalliteratur der Deutschen (1835-1843; Historia de la
literatura poética nacional de los alemanes), su libro Shakespeare (1849-50) y Händel und
Shakespeare. Zur Ästhetik der Tonkunst (Leipzig 1868; H. y S. Sobre la estética de la música)
y sus traducciones de los oratorios.
12 Ms. om. lo de – Messner debe ser el nombre de los locatarios de la casa en Heidelberg,
donde vivían los Gervinus.
13 Condes: véase antes sobre los conocimientos de la traductora referidos a los títulos de
nobleza. El paréntesis indica que ella misma estaba consciente de no conocer los títulos. Aquí
se trata de ‘príncipes’.
14 Recuerdo de la ópera sobre el tema de la Revolución Francesa, muy famosa en su tiempo,
de Luigi Cherubini (* Florencia 1760, † París 1842), Las dos jornadas, o El aguador (título ori-
ginal en francés Les deux journées, ou Le porteur d'eau) libreto en francés de Jean-Nicolas
Bouilly. Se estrenó en el Théâtre Feydeau de París el 16 de enero de 1800.

