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LA SOCIEDAD ALEMANA DE BENEFICENCIA (DWG)          51



              argentino en 1942, la DWG logró sin grandes problemas continuar con las activida-
              des de la misma y asumirlas como propias. Esto se asocia con el hecho de que la
              Obra Social nunca había organizado una administración propia, sino que desde el
              comienzo había realizado su trabajo a través de las asociaciones existentes en las
              que sus funcionarios se habían integrado. Siendo una institución que obedecía a
              personas y seguía ideas traídas desde Alemania, mediante las que se produjo en
              gran medida la alineación (Gleichschaltung), pudo cobrar presencia sin inconvenien-
              tes en las asociaciones activas en el campo de lo social en la Argentina.
                 A diferencia de lo que se observa en el curso de los últimos más de 50 años
              en Alemania, donde hay una ocupación constante con el pasado nacionalso-
              cialista con la intención de comprender cómo se ha podido producir el sabido
              comportamiento inhumano en una sociedad que se consideraba educada y
              culta, una amplia mayoría de alemanes en el exterior tardó en asumir o nunca
              quiso aceptar las culpas de sus congéneres en Alemania, de las que se sentían
              ajenos. Luego de algún precursor como ante todo la película de Carlos Echeva-
              rría Pacto de Silencio (2006), la discusión acerca de este tema está recién
              comenzando a producirse en el seno de las instituciones germano-argentinas,
              al realizarse, por ejemplo, en 2017 la película FarBeKennen / Para Ser Hay que
              Conocer, por estudiantes de la Asociación Escolar Goethe, o la acción Stolper-
              steine en el Colegio Pestalozzi. También la nueva edición traducida del libro de
              Lütge et al. (2017) contribuye a este tema con algunos comentarios.
                 El nacionalsocialismo en el exterior no pudo incurrir, ciertamente, en las mis-
              mas actitudes extremas impuestas por el partido de Hitler vigente en la patria y
              en Austria. Como manifestó durante la discusión del coloquio el sociólogo Ger-
              mán Kratochwil, la compleja situación de los inmigrados a la Argentina no puede
              equipararse con la de los alemanes y austríacos en sus países, sometidos a las
              presiones políticas y sociales de aquellos años, que formaron parte de los acon-
              tecimientos allí gestados. El "mundo de vida" (Lebenswelt) del emigrado era otro.
              Aunque existían posibilidades de lograr información más fehaciente, había mucha
              información sesgada y parcial, ya que a la Argentina llegaban solo reflejos de lo
              que pasaba realmente durante los doce años del régimen de Hitler. Una vez
              enterados del alcance de las persecuciones y matanzas realizadas en los cam-
              pos de concentración o durante sus razzias por los nazis, por cierto, personas
              que habían adoptado desde lejos la ideología nacionalsocialista, no quisieron
              exponer a la atención pública su propia participación o ideología, ni sus hijos o
              nietos quieren exponer la afinidad de sus ancestros con el nazismo. Tampoco
              se trata en el presente trabajo de exponer el nazismo de los dirigentes o socios
              de la DWG, sino de reconocer la dependencia de esta institución de los cuadros
              conducentes que se habían introducido desde Alemania durante el nazismo y
              que influyeron fuertemente en su gestión y actividades . La labor de estos cua-
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              dros cayó en suelo fértil, ya que había suficientes Deutschnationale y otros que
              se volcaron entusiasmados a servir al nuevo régimen, de los que unos cuantos
              lograron puestos directivos por su militancia nazi.

              6    Véase Heinrich Volberg (1981), uno de los dirigentes implicados, que a los largo de su libro
              se refiere con orgullo a las actividades del Partido Nacionalsocialista y su exitosa infiltración
              en las asociaciones argentinas.
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