Page 53 -
P. 53
LA SOCIEDAD ALEMANA DE BENEFICENCIA (DWG) 51
argentino en 1942, la DWG logró sin grandes problemas continuar con las activida-
des de la misma y asumirlas como propias. Esto se asocia con el hecho de que la
Obra Social nunca había organizado una administración propia, sino que desde el
comienzo había realizado su trabajo a través de las asociaciones existentes en las
que sus funcionarios se habían integrado. Siendo una institución que obedecía a
personas y seguía ideas traídas desde Alemania, mediante las que se produjo en
gran medida la alineación (Gleichschaltung), pudo cobrar presencia sin inconvenien-
tes en las asociaciones activas en el campo de lo social en la Argentina.
A diferencia de lo que se observa en el curso de los últimos más de 50 años
en Alemania, donde hay una ocupación constante con el pasado nacionalso-
cialista con la intención de comprender cómo se ha podido producir el sabido
comportamiento inhumano en una sociedad que se consideraba educada y
culta, una amplia mayoría de alemanes en el exterior tardó en asumir o nunca
quiso aceptar las culpas de sus congéneres en Alemania, de las que se sentían
ajenos. Luego de algún precursor como ante todo la película de Carlos Echeva-
rría Pacto de Silencio (2006), la discusión acerca de este tema está recién
comenzando a producirse en el seno de las instituciones germano-argentinas,
al realizarse, por ejemplo, en 2017 la película FarBeKennen / Para Ser Hay que
Conocer, por estudiantes de la Asociación Escolar Goethe, o la acción Stolper-
steine en el Colegio Pestalozzi. También la nueva edición traducida del libro de
Lütge et al. (2017) contribuye a este tema con algunos comentarios.
El nacionalsocialismo en el exterior no pudo incurrir, ciertamente, en las mis-
mas actitudes extremas impuestas por el partido de Hitler vigente en la patria y
en Austria. Como manifestó durante la discusión del coloquio el sociólogo Ger-
mán Kratochwil, la compleja situación de los inmigrados a la Argentina no puede
equipararse con la de los alemanes y austríacos en sus países, sometidos a las
presiones políticas y sociales de aquellos años, que formaron parte de los acon-
tecimientos allí gestados. El "mundo de vida" (Lebenswelt) del emigrado era otro.
Aunque existían posibilidades de lograr información más fehaciente, había mucha
información sesgada y parcial, ya que a la Argentina llegaban solo reflejos de lo
que pasaba realmente durante los doce años del régimen de Hitler. Una vez
enterados del alcance de las persecuciones y matanzas realizadas en los cam-
pos de concentración o durante sus razzias por los nazis, por cierto, personas
que habían adoptado desde lejos la ideología nacionalsocialista, no quisieron
exponer a la atención pública su propia participación o ideología, ni sus hijos o
nietos quieren exponer la afinidad de sus ancestros con el nazismo. Tampoco
se trata en el presente trabajo de exponer el nazismo de los dirigentes o socios
de la DWG, sino de reconocer la dependencia de esta institución de los cuadros
conducentes que se habían introducido desde Alemania durante el nazismo y
que influyeron fuertemente en su gestión y actividades . La labor de estos cua-
6
dros cayó en suelo fértil, ya que había suficientes Deutschnationale y otros que
se volcaron entusiasmados a servir al nuevo régimen, de los que unos cuantos
lograron puestos directivos por su militancia nazi.
6 Véase Heinrich Volberg (1981), uno de los dirigentes implicados, que a los largo de su libro
se refiere con orgullo a las actividades del Partido Nacionalsocialista y su exitosa infiltración
en las asociaciones argentinas.

