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26 HANS KNOLL
que llegaron a Charata provenientes del sur se habrían abierto camino en aquel
espacio ilusorio con el Winchester en la mano, lo que aún sigue siendo la mejor
manera de acceder al reclamo de las tierras en ese territorio" .
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En definitiva, los que ocupaban un territorio no podían estar seguros si des-
pués de la mensura se les concederían legalmente cien hectáreas, como fue el
caso de un grupo en tierras fiscales de Las Breñas, al que, en 1925, se le asignó
a cada colono solo cincuenta hectáreas. Un reclamo ante el Ministerio de Agri-
cultura, apoyado por la delegación alemana, no tuvo éxito, ya que no había
ningún derecho legal a la adquisición de lotes de cien hectáreas y el objetivo de
la Dirección General de Tierras era lograr un asentamiento lo más denso posible
en esta zona .
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Así, aunque una política sistemática de asentamientos étnicos en un espacio
cerrado fracasó, en la Colonia Necochea se formaron varios grupos de alema-
nes, que fueron buscando siempre la vecindad de los ya establecidos . El grupo
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más numeroso de estos, que adquirió importancia al unirse a ellos un contin-
gente considerable de familias ruso-alemanas de Entre Ríos, se estableció al
oeste de la línea ferroviaria en las inmediaciones de Charata. Esta zona fue lla-
mada por los lugareños Pampa de los Alemanes (v. nota 3 supra). En marzo de
1923, unas 300 familias alemanas, compuestas de 1.000 a 1.200 miembros, se
asentaron en la colonia, muy pocas de ellas en el propio pueblo de Charata, que
no tenía ninguna impronta alemana . La composición social de los colonos era
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50 Stichel, 14/3/1923, pp 11s. (V. nota 5 supra).
51 Gneist al AA, 16/12/1925. PAAA Embajada Buenos Aires, paquete 70. Gneist señaló que
incluso sería mejor que los colonos se conformaran con 50 hectáreas, ya que con la crisis del
algodón que se avecinaba, los recursos de las familias no iban a ser suficientes para cubrir
cien hectáreas y su endeudamiento iba a ser mayor. La RWA extrajo sus propias conclusiones
de estos incidentes. En una circular confidencial, advirtió a todas las oficinas de Alemania que,
debido a las "dificultades para medir las tierras de los colonos" y el "retroceso económico", no
se recomendaba más al Chaco como destino de emigración hasta nuevo aviso. Hintrager
(RWA), 26/1/1926. Ibid.
52 Cf. gráfico 1 tomado del trabajo de Schmieder y
Wilhelmy: 50, que si bien refleja el estado de 1936, aún
teniendo en cuenta los cambios demográficos produ-
cidos, muestra claramente la distribución en clúster
todavía existente de los asentamientos alemanes.
53 Hasta principios de 1921, en Charata, a excepción
de un inmueble, solo había ranchos y tres almacenes.
Organismos como la policía o un tribunal de paz aún no
existían, se acababa de crear una escuela argentina y
la atención médica estaba a cargo de un curandero
holandés. (Nachrichtenblatt de la RWA 1/4/1921: 267).
Al año siguiente ya había un médico alemán (Luis Ruez)
y una posada alemana, el número de colonos alemanes
ascendía a 400, con tendencia creciente. (Merkblatt:
"Ansiedlungsmöglichkeit in der Kolonie General Neco-
chea". Documento v. nota 42 supra). Tres años más Tomado de Schmieder y Wilhelmy,
tarde, un visitante de la ciudad registró que la población, p. 50, véase nota 52.
que contaba ya con 5.000 habitantes, poseía un "centro
urbano con medios de transportes" y un "número considerable de casas sólidamente construidas
de ladrillo". Täuber, AT 21/10/1925 (v. nota 4 supra).