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66 CISSY VON SCHEELE-WILLICH
puloso y a conciencia es precisamente lo que atrae al colono alemán del Chaco
hacia el cultivo del algodón. Puede observarse frecuentemente que los colonos
de otras naciones están más predispuestos para las tareas agrícolas en gran
escala, que no requieren atender la producción a escala reducida sino en masa,
como sucede con el maíz. La idiosincrasia alemana, en tanto, prioriza y está
dotada para luchar por beneficiarse trabajando con tenacidad y siendo conse-
cuente en lo pequeño. Y sin pretender hacer el juego a las exageradas promesas
de ganancia en el cultivo del algodón, es dable esperar, después del éxito de
los primeros años, que el cultivo del algodón sacará al colono alemán del Chaco
de la opresiva penuria y las duras privaciones del comienzo para encaminarlo
hacia un futuro libre y exento de incertidumbres.
Sobre las dotes necesarias para ser un buen colono 3
Diversas causas motivaron que, desde hace algún tiempo, el tema y la proble-
mática de las colonizaciones se constituyeran en un foco de interés general en
el país. La atención se centra ante todo en las regiones del norte de la República,
donde las selvas hasta entonces improductivas y las tierras desaprovechadas,
dejadas a merced del pastoreo, se abren al proceso de colonización con ayuda
de la corriente migratoria procedente de Europa, una corriente que, en constante
crecimiento, es orientada en forma expeditiva hacia dichas regiones. La inmi-
gración alemana tiene activa participación en dicho proceso.
La mayoría de los inmigrantes alemanes que se asientan en colonias aban-
donan su lugar de origen con el propósito, desde un inicio, de radicarse aquí.
Renuncian a su profesión, a su empleo, a menudo incluso a propiedades inmue-
bles, para convertirse en colonos en la Argentina. Algunos vienen seducidos por
relatos personales que les llegan por carta o entusiasmados por las descripcio-
nes que encuentran en los periódicos u oficinas de informes de las compañías
de colonización; otros muchos, huyendo de situaciones domésticas poco pro-
picias. Los menos se deciden a tomar esta determinación por estar disconformes
o imposibilitados de progresar en las actividades emprendidas hasta el momento.
Cuando surge la pregunta de si el inmigrante alemán está capacitado para
desempeñarse como colono, suele abordarse ante todo y a menudo exclusiva-
mente la cuestión de sus recursos económicos. Mucho se ha escrito en tiempos
recientes y con razón acerca del "capital inicial suficiente", dado que los criterios
errados sobre el tema y la consigna de "empezar de la nada" puesta en circula-
ción de mala fe o por mera ignorancia, han dado pie a muchas desdichas y
calamidades.
Hoy no me propongo tocar este tema, sino referirme a una cuestión poco
examinada hasta el momento: la que se plantea si todo individuo, de por sí, es
apto para realizar tareas de colono, siempre que disponga de suficientes medios
económicos para arrancar y pueda responder a la pregunta poco específica de
3 Texto base: "Die innere Eignung zum Siedlerberuf". Phoenix 5 (1925): 10-14. Subtítulo:
Según observaciones personales de Cissy von Scheele-Willich.

