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Ilse von Rentzell
              Del libro Im argentinischen Chaco


                                            Traducciones de Macarena Mohamad



          Introducción 1

          En el antiguo diccionario español de Franceson , con el que mi padre emigró a
                                                 2
          Argentina, figura el Chaco: el hormiguero. ¿Quién le habrá puesto ese nombre tan
          adecuado a aquel paraje situado en la región de la triple frontera de Bolivia, Paraguay
          y Argentina, cuyas enormes planicies se pierden desde la cadena cordillerana, con
          ondulaciones apenas perceptibles, hacia las llanuras aluvionales del Paraná y el
          Paraguay? Probablemente los indios nómadas, los primeros en recorrer y conocer
          la zona. Solo quien ha estado en el Chaco puede comprender lo significativa que
          resulta esta denominación para aquellos territorios. Se ven miles de millones de
          hormigueros de termitas que ondulan la estepa, se descubren innumerables especies
          de hormigas, de las cuales la más notable es la especie Atta de las mirmicinas. Los
          géneros arácnidos también llaman la atención. ¿Y cuántas veces nos habremos
          enojado, porque dejábamos miel sobre una mesa cuyas patas no estaban protegidas
          de los depredadores con trapos impregnados en creolina? En muy poco tiempo, el
          tarro se llenaba de pequeñas hormigas rojizas, cuyos cuerpos transparentes parecían
                              una bola de miel brillante y aislada. O nos rompíamos la
                              cabeza pensando cómo habrían hecho las hormigas para
                              entrar en el cajón de la comida, si las patas estaban sumer-
                              gidas en latas con agua. Y luego descubríamos que aque-
                              llas glotonas habían construido una especie de puente
                              sobre los cuerpos flotantes de sus compañeras, para
                              alcanzar su objetivo. El Chaco: el hormiguero. ¡Cómo me
                              alegra haber encontrado el significado de ese nombre en
                              aquellas viejas páginas amarillentas!
                                 El carácter del paisaje es monótono a pesar de su
                              enorme extensión (580.000 kilómetros cuadrados). Como
                              un océano sin fin, la planicie se extiende hacia el horizonte.


          1    Este texto se antepone como "Introducción" al libro de 1929. Se señalan en las traduccio-
          nes algunas notas como N.A., notas de la autora. En cambio, las notas explicativas son de la
          edición, agradecemos las explicaciones propiamente botánicas a nuestra colaboradora bió-
          loga, Helga Lorek de Heineken. La sigla DRAE y la descripción de las plantas exóticas corres-
          ponden al Diccionario de la Real Academia Española.
          2    La mención se puede referir a C. F. Franceson. Nuevo Diccionario de las lenguas española y
          alemana, tan completo como los mejores de tamaño mayor. Lipsia: Friedrich Fleischer, varias edicio-
          nes s. a., o al Nuevo diccionario portátil para la escuela y los viajeros, extracción del Diccionario de
          las lenguas española y alemana etc. Edición estereotipiada. Lipsia: Friedrich Fleischer, s. a. Sin
          embargo, allí no aparece esta definición de la voz "Chaco". El único diccionario donde sí figura "Chaco"
          definido como Ameisenhaufen (en respañol, hormiguero) es en el de Theresius Freiherr von Secken-
          dorff: Diccionario de las lenguas española y alemana, volumen 1. Hamburgo: Perthes y Besser, 1825.
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