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INTRODUCCIÓN                          91



              Si imagináramos que toda Alemania es una llanura, tendríamos una comparación
              escolar medianamente correcta. Y en esa planicie no hay piedras, ni rocas, ni el más
              diminuto guijarro, solo tierra de consistencia lodosa, arcillosa, limosa o arenosa. A
              causa del inapreciable declive, los pequeños ríos se secan. Se ensanchan formando
              pantanos más pequeños o más grandes y, con sorprendente frecuencia, lagos en
              forma de herradura. La zona del Paraná está llena de estos lagos. El territorio está
              surcado por canales de agua secos y depresiones que la aridez ha dividido. Ambos
              solo tienen agua en la temporada de lluvias. En esa época todo cambia. Se forman
              nuevos estanques y se excavan cauces fluviales. Pero cuanto más hacia el oeste
              está la tierra, más árida es. En la zona del Paraná se encuentra agua potable a pocos
              metros de profundidad. Hacia el centro, el nivel del agua subterránea desciende a
              cuarenta metros o más bajo la superficie de la tierra. Donde se tiende el ferrocarril
              de Avia Terai , a través del Chaco desconocido y deshabitado, es preciso acarrear
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              en tanques hasta la última gota de agua para los obreros. También se debe a esas
              circunstancias el hecho de que el territorio todavía permanezca en gran parte inex-
              plorado. Cuando hay sequía, la falta de agua hace que resulte imposible viajar. Pero
              cuando llegan las lluvias tropicales de verano, se producen las inundaciones y
              amplias áreas quedan sumergidas bajo el agua. En la finca situada al sur de Resis-
              tencia donde realicé todas mis observaciones, se alternaban continuamente esos
              periodos de sequía e inundaciones. Se vive entre extremos en el norte de Argentina.
                 Lo que quiero transmitir en este librito  es la atmósfera de las zonas colonizadas.
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              El ambiente , el aire que allí se respira, las miserias de la lucha por la vida, llena de
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              preocupaciones, de la inquietud por una tierra aún no conquistada, caleidoscópica-
              mente entretejida con las impresiones provocadas por los nativos, sus costumbres,
              sus supersticiones y su forma de vida. Y las influencias de la flora exótica, la fauna
              desconocida y sobre todo de la pampa flotando a la luz del sol, el devastador azul
              del cielo y el silencio de la estepa con sus extrañas tensiones emocionales.
                                      Cayutue, en el lago Todos los Santos (sur de Chile)
                                                              Fines de abril de 1929
              En el monte  6

              Lo que se entiende por selva, por una selva espesa, exuberante e impenetrable, casi
              no existe en el Chaco argentino. Más bien tenemos que imaginarnos estepas de
              pastizales, interrumpidas por numerosas islas de bosque. Suelen ser pequeños
              grupos circulares de árboles redondeados que salpican de manchas oscuras la


              3    Más al oeste que Sáenz Peña, que hoy es la ciudad más floreciente de la zona.
              4    La colección de textos de la que se extrajeron los textos traducidos.
              5    Las cursivas en estas traducciones responden a palabras españolas usadas en el texto
              alemán por la autora.
              6    Este artículo apareció en el Argentinisches Wochenblatt el 22/9/1928 con el título "Con una
              libreta y una máquina de escribir en el Chaco. Imágenes pequeñas de un territorio grande. El
              botánico en el monte bajo del Chaco. Para el semanario Argentinisches Wochenblatt". La traduc-
              ción se basa en ese texto, que está reproducido en el libro de 1929: 7-14 con notas que conser-
              vamos. En el Wochenblatt trata de manera diferente que en el libro la explicación botánica. Las
              notas o agregados de la editora se dirigen a lectores no botánicos. Se le agregan nombres latinos
              de las plantas y explicaciones para que el lector amante de la botánica las pueda identificar.
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