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EN EL MONTE                          93



              conoce bien los arbustos y árboles del Chaco. Solo por la fuerza es posible llevar
              a un caballo de campo debajo de las palmeras, sobre las hojas marchitas caídas
              que se levantan ligeramente al pisarlas y le lastiman al animal las patas. Pero
              conducir un caballo hacia las bromeliáceas  que cubren el suelo debajo de los
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              árboles resulta imposible. Incluso a través del cuero del calzado penetran las
              espinas de esta especie de piña silvestre si uno no puede resistirse a tomar una
              de las flores de tallo largo, en forma de vela. Montar en estos senderos del bosque
              se parece más a hacer ejercicios de estiramiento que al maravilloso movimiento
              de montar a caballo. A veces tiene uno que tirarse hacia atrás para evitar una rama
              que vio demasiado tarde, a veces acostarse sobre el cuello del caballo para salvar
              el ojo, a veces levantar las piernas para evitar el cabello cerdoso de un nopal
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              que, en la adecuada compañía de la piña, hace que la maleza resulte aún más
              terrible. Mejor no hablar de las horrendas espinas de los saguaros , porque se
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              quiebran traicioneras cuando uno quiere sacarlas, causando heridas purulentas
              y una ligera parálisis. A veces me gustaba poner espinas en lugar de flores en un
              florero. Con frecuencia encontraba algunas de un palmo de largo.
                 Sería parcial querer hablar solo de estos recibimientos poco amables y espi-
              nosas de los matorrales del Chaco. También hay masas forestales dispersas de
              algarrobo, donde el suelo está cubierto de hierba tierna. A veces se ve allí un
              pequeño tatú, un armadillo, inspeccionando el suelo con el hocico, o se sor-
              prende a un lagarto iguana tomando sol, que se aleja veloz como el viento.
                 Las ramas blanqueadas de los viejos quebrachos  muertos se alzan sobre
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              las copas de estos bosques jóvenes, en los que a los buitres negros les encanta
              posarse cuando quieren digerir una comida abundante. Se quedan atiborrados
              y perezosos y apenas levantan vuelo cuando uno se acerca. Los troncos de
              estos quebrachos muertos suelen sostener los brazos débiles de la reina de la
              noche (Cereus grandiflora ), cuyas flores flotan a la luz de la luna como grandes
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              mariposas en la oscuridad del bosque. De las ramas inferiores, que aún disfru-
              tan de la sombra de los árboles vecinos, se nutren líquenes. Delicados cactus
              lombriz (Rhipsalis ) hilan tejidos ralos alrededor de la madera muerta.
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                 A la palmera de cera  le gusta asentarse en rutas húmedas, y en general su
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              presencia es un indicio de zonas inundadas del Paraná y sus afluentes. Principal-

              14   bromeliáceas: familia botánica. Hierba o mata por lo común anual y de raíz fibrosa, casi
              siempre parásita, con las hojas reunidas en la base, envainadoras, rígidas, acanaladas, den-
              tadas o espinosas por el margen, con flores en espiga, racimo o panoja y con una bráctea, y
              por frutos, bayas o cápsulas con semillas de albumen amiláceo; p. ej., el ananá (DRAE).
              15   nopal: Opuntia sp. (sp significa que hay varias especies de esta familia). Planta de la fami-
              lia de las cactáceas, de unos tres metros de altura, con tallos aplastados, carnosos, formados
              por una serie de palas ovales de 30 a 40 cm de longitud y 20 cm de ancho, erizadas de espi-
              nas que constituyen las hojas, flores grandes, asentadas en el borde de los tallos, con muchos
              pétalos encarnados o amarillos, su fruto es el higo chumbo procedente de México.
              16   Saquaras: Según el DRAE, planta de la familia de las cactáceas, que crece en las regiones
              desérticas de México y el sudoeste de los Estados Unidos, con flores blancas y fruto comes-
              tible. Aquí aparece en la Argentina.
              17   quebracho: Loxopterygium Lorentzii y Aspidosperma quebracho, o Schinopsis balansa.
              18   O Selenicereus grandiflorus.
              19   Rhipsalis sp.
              20   O palma blanca, Copernicia alba.
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