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136 LUIS FERNANDO RUEZ
monía” fue resultado de una inyección de varias pulgadas de hierro frío o
algunos gramos de plomo.
Fabricius permaneció cuatro semanas con nosotros. Un día llegó una
patrulla policial, le entregó una carta y salió con ella, cabalgando a todo
lo que daba. En el transcurso del año siguiente nos visitó algunas veces
y siempre nos hacía pasar momentos amenos. Luego no supe más de él.
Permanecí durante más de un año en esta pampa. Aún hoy, pasados
treinta y cinco años, lamento haberla dejado, respondiendo a las insis-
tentes demandas de mi clientela charatense. Nunca volví a ser tan feliz
como lo fui cuando viví allí, haciendo de médico entre indios, mestizos,
gauchos y cuatreros. Pues la felicidad del ser humano no consiste en
tenerlo todo, sino en poder prescindir de todo. Nadie me devolverá la
paz de aquellos días.
Dr. Luis Ruez
Misiones, Argentina

