Page 59 -
P. 59
58 PAULA KLEIN
accionar de importantes miembros de la comunidad pudo ser tolerado en
11
1991, pero se ha vuelto inadmisible hoy en día .
Aunque la primera parte añadida en la reedición de 2024 presenta tam-
bién a un narrador investigador autobiográfi co, el paso del tiempo abrió
nuevas perspectivas. El autor puede ahora abordar sin dudas y sin miedo el
pasado criminal de Priebke y cuestionar ciertas decisiones narrativas e in-
terrogantes que quedaban planeando en la versión de 1991. Más allá de las
diferencias estilísticas entre ambas partes del libro, que podrían resumirse
en una mayor apuesta narrativa y literaria en la versión del 1991, frente a
un texto de corte más factual y documental en la primera parte agregada
en 2024 ; el libro de Esteban Buch apuesta por la fragmentariedad y por el
quiebre de la linealidad cronológica, tanto al momento de hacer el relato de
la vida de Toon Maes como en la reconstrucción de la historia de Priebke y
de Siegfried Buch que aparecen en la edición de 2024.
El pintor de la Suiza argentina: una herida moral colectiva
Resulta interesante analizar la manera en que el narrador-investigador de
1991 expone los objetivos de su investigación, pero también la manera
en la que construye un relato lleno de referencias literarias, de paralelis-
mos, especulaciones e hipótesis que, aunque se basan en hechos reales
y en material documental, se presentan también como un ejercicio de
imaginación crítica y literaria. Recordemos que el libro se inicia con un
recuerdo personal del narrador sobre la muerte de Toon Maes y sobre los
lazos que lo unieron y que lo siguen uniendo al pintor. Desde el inicio del
primer capítulo de la versión de 1991, Buch nos sitúa al fi nal de la vida
de Maes. El joven periodista lo acompaña en la penumbra del cuarto de
una clínica donde el pintor está acostado, con los ojos cerrados. Tal vez
para llenar el silencio, el narrador le cuenta la historia de “Los dos reyes
y los dos laberintos”, el célebre relato de Borges incluido en El Aleph. La
historia presenta a un personaje que va a morir solo y abandonado en un
desierto, un “laberinto más letal que el de los arquitectos” (El pintor: 9). La
discusión unilateral se termina porque Maes le da a entender que no quie-
re seguir escuchando historias. Tras esta primera escena, el narrador se
explaya sobre las razones que, después de la muerte de Maes, lo llevaron
a interesarse por su vida y su pasado.
El narrador afi rma que, desde du muerte, conserva algunos de sus ar-
chivos bajo su cama. La imagen que utiliza para describir esta donación
es la de un “cajón” lleno de “documentos, cartas, papeles, catálogos de
11 Hoy en día, el pasado nazi de la ciudad se ha convertido incluso en una herramienta de
marketing para el turismo. Algunos guías locales proponen, por ejemplo, visitas guiadas
sobre las huellas de las diferentes olas de migración alemana y la presencia nazi en la
región. Cf. https://www.airbnb.com/experiences (Bariloche). Además, las librerías de la
ciudad cuentan con una sección especial dedicada al nazismo en la región. El historiador
Abel Basti aborda el tema en libros como Bariloche nazi, Hitler en Argentina, El exilio de
Hitler, Tras los pasos de Hitler, Los secretos de Hitler y Hitler en Colombia. Cf. Claudio
Andrade, “El tour tras las huellas de nazis por Bariloche”, Clarín, 27/09/2015.

