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RECUERDOS DE MI NIÑEZ Y JUVENTUD               33



              La casualidad de encontrarnos dos alemanas igualmente cultas, fue para ambas
              una gran alegría y entablamos una estrecha amistad. Cuando se retiró, le dijo a
              Luis que se alegraría mucho si yo la visitaba con mis hijitas en su estancia de
              Leones . Mi esposo aceptó encantado, y como un señor de apellido Pasch, que
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              había venido desde Alemania a tener suerte, habiéndole ido mal, esperaba un
              dinero de allá para regresar, podía quedarse con él a ayudarlo, resolvimos viajar
              a Leones. El viaje en coche duró 12 horas. En mitad del camino se paró en una
              estancia, cuyo propietario, el señor Larguía, era amigo de la familia Post-Bleek.
              Allí pudimos descansar, comer lo que habíamos llevado y tomar leche fresca.
              Después se cambiaron cinco caballos, y digo cinco, pues cuatro estaban atados
              adelante y el quinto estaba en la punta, montado por un peón, quien debía fijarse
              si había vizcacheras y desviar entonces el coche. Este camino se hace ahora
              muy cómodamente en solo dos horas de tren . Al anochecer llegamos muy
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              contentas a Leones y fuimos recibidas con mucho cariño por Gustchen  von
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              Post. Ella nos había arreglado una habitación muy linda, y cuando me quise
              refrescar con agua, se me acercó y me empolvó con fécula y recién a la media
              hora me pude lavar. Conocí después a su hermano Felipe Bleek, que era soltero
              y médico, y que después de la muerte de su sobrinito, el único hijito de Gustchen,
              se había vuelto muy solitario y retraído. Atendía gratuitamente a los enfermos
              que lo venían a ver y aun les daba los remedios, pues no había médicos insta-
              lados en la zona; pero con los niños solamente tenía relación como médico.
              Delante de la casa tenían un hermoso jardín y todos los árboles habían sido
              plantados por ellos. Allí paseaba todos días solo. Cuando llegamos nosotras,
              Berta, que era una hermosa criatura de tres años, con rulos rubios y ojos oscu-
              ros, que siempre estaba alegre, contenta y riendo, corría alrededor de él cor-
              tando flores que le daba, diciendo: "Mira, tío, que lindas son."
                 Con su charla inocente conquistó la confianza y el corazón del hombre que,
              muy dolorido, sufría por la pérdida de su pequeño sobrino, que había sido para
              él toda la alegría de vivir. Él le tomó cariño y se contagió de la manera de ser de
              la criatura, de manera que cuando iba al jardín llamaba enseguida: "Berta, vení
              conmigo", y se hicieron inseparables. Dos veces mandó Gustchen a Rosario un
              chasqui con carta para Luis, preguntando cada vez si nos podíamos quedar
              diez días más, siempre y cuando él estuviese bien y pudiera arreglarse solo. Las
              dos veces contestó dándonos el permiso y deseándonos que aprovecháramos



              47    Leones está al oeste de Rosario, allí se estableció una estación de Ferrocarril y un pueblo.
              48    Se trata de la línea Ferrocarril Mitre, de Rosario por Cañada de Gómez y Villa María a
              Córdoba. La estación Leones se encuentra en el kilómetro 459,3 desde Buenos Aires, llegán-
              dose por ferrocarril desde Rosario con un empalme en Cañada de Gómez. Esta línea se
              construyó desde Rosario a Cañada de Gómez en los años 1863 hasta el 1ro. de mayo de 1866.
              La escena narrada debería ser anterior a esta fecha, o quizás la estación Leones es más
              tardía. En efecto, cuando se inauguró en 1867 el trecho Cañada de Gómez – Córdoba, solo
              figuran dos estaciones intermedias, entre las que no está Leones. Los viajes de Alwina y sus
              hijas a Leones, por lo menos en aquellos comienzos, se hicieron en carros tirados por caballos,
              según leemos.
              49    Se sugiere pronunciar este apodo ‘Gústien’ – el fonema que responde a la –ch– alemana
              es parecido a la –j– de perejil, pero menos áspero de lo que la pronuncian los argentinos, más
              como la usan los chilenos.
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