Page 38 -
P. 38
36 ALWINA PHILIPPI DE KAMMERATH
dúo con la esposa del cónsul alemán, Rosario Tietjen , y tercetos con un señor
62
Dardi , los que tuvieron mucho éxito; y así pasamos un tiempo muy feliz.
63
Augusta von Post había recibido una herencia de un primo lejano y, estando
yo en Leones, me ofreció en préstamo dos mil pesos, con los que pudimos
levantar las obligaciones del banco. Confiaba Luis que con los libros nuevos
podría ganar bastante bien. Pero de repente Argentina hizo la paz con Paraguay
y comenzaron a regresar los soldados, que ya no querían comprar más libros y
así nos fuimos endeudando más y más. Con la biblioteca de alquiler no se
ganaba bastante, y Luis no tenía otros trabajos, por lo que las entradas eran
cada vez más escasas. Un día llegó una dama, la señora de la Barra , para
64
cambiar un libro. Oyó tocar el piano y preguntó quién era. Cuando le dije que
era Berta, se asombró mucho. Yo la invité a que pasara y escuchara cómo
tocaba una canción popular. Me preguntó entonces si no podría darle clases a
su hija Emma, que huía cada vez que llegaba el profesor a su casa. Acepté
encantada, pues tenía una buena muchacha que cuidaba de la casa, y así yo
podría ganar algo y ayudar al hogar. Luis estuvo de acuerdo. Cuando quise dar
a Emma la primera lección, tuve que esperarla mucho tiempo y me di cuenta
de que ella no conocía ni una nota. Al cabo de un mes, cuando ya conocía las
65
notas, yo le escribí las de algunas canciones infantiles alemanas. Con esto tomó
tanto cariño a la música que hizo grandes adelantos, tanto que, cuando termi-
naba la hora, tenía que mostrarle el reloj para que se convenciera y dejara de
tocar. Emma de la Barra de Llanos fue la escritora que, con el seudónimo de
César Duayen, escribó la exitosa novela Stella. Cómo se hubiera alegrado mi
madre si hubiera sabido esto de su primera alumna de Rosario (acotación de su
hija Berta, a quien le fueran dictadas estas memorias.) 66
Así fui teniendo muchas alumnas más, que estudiaban bien y que se enca-
riñaban conmigo, a tal punto que algunas madres se pusieron celosas. En cam-
bio para Luis era terrible que yo tuviera que ayudarle trabajando, ya que
comercialmente las cosas no podían ir peor, nadie compraba libros y todo lo
que hacía Luis por ganar, era inútil. A esto se agregó el miedo de tener más hijos,
ya habíamos tenido cinco en seis años y medio, así que resolvimos separarnos
por un tiempo. Luis probaría de encontrar empleo en otra parte y en cuanto lo
hallara, debía yo reunirme con él. Le habían dicho que en Paraná encontraría
algo, pero no fue así; probó en Mendoza, en San Juan y al fin en Quito, Ecuador,
consiguió un buen empleo. Me escribió diciéndome que se sentía muy feliz,
62 Los hermanos Tietjen se cuentan entre los alemanes de mayor relieve en Rosario. Su
historia se esboza en Kramer 2016: 128-29. Igual que el médico Dr. Hertz participaban de
asociaciones alemanas y no alemanas de Rosario. Véanse también muchos pasajes en el libro
de Elsner 1932.
63 José Dardi, animador de conciertos y corales, falleció en Rosario en 1889 (Rev. Rosario, nota).
64 Emilia González provenía de una familia de actores teatrales. Contrajo matrimonio con
Federico de la Barra en Rosario, en 1859. Federico de la Barra fundó el periódico La confe-
deración que se publicó de 1854 a 1861. Su hija Emma de la Barra (alias César Dua-
yen;1860-1947) escribió varias novelas de inspiración social y feminista.
65 Ms. om. de
66 El pasaje referido a Emma de la Barra de Llanos, según manifiesta el texto, fue agregado
al texto original por Berta. Por no pertenecer al relato original, se lo transcribe en bastardilla.

