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38 ALWINA PHILIPPI DE KAMMERATH
Nosotros nos habíamos mudado para estar más cerca de muchos alumnos.
Las distancias no eran grandes, pero por las malas calles se hacía muy penoso
el camino. Las veredas eran altas porque corría el agua por las cunetas y uno
tenía que bajar por gastados escalones, tomándose de un palo que había en las
esquinas. Nuestra casa tenía el segundo patio cubierto con un parra y me llenaba
de alegría cuando regresaba a casa y, poniendo una mesa sobre otra, cortaba
los racimos que los chicos comían con gusto. Una vez pasó que los chicos no
tenían apetito. Pronto se supo el motivo: Berta, que tenía habilidad para trepar,
había bajado algunas que los chicos comieron muy rápidamente para que yo no
me diera cuenta. El aceite de castor los curó de su gula y nunca más comieron
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uvas sin permiso. Yo tenía muchas alumnas y, por supuesto, tengo muchas
anécdotas al respecto. Recuerdo una alumna que había estudiado tres años y
a la que pedí que tocara un trozo de una pieza. Me contestó que esa pieza nunca
la había tocado. Busqué en el libro otro motivo y tampoco lo pudo tocar; resultó
que no conocía las notas. Le pregunté si tenía en su familia alguien que tocara
un instrumento musical, y resultó que un tío tocaba el violín. Le rogué que lo
hiciera venir y le pregunté si no tenía que conocer notas para tocar y me contestó:
"Naturalmente, igual que las letras para leer". Después de eso él se preocupó y
la niña aprendió las notas y pudo tocar música, adelantando tanto que pudo
tocar en conciertos, de los que hablaré después.
A Alwin, mi hijo mayor, lo llevé a Esperanza a lo del Pastor Finkbein, para
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que lo guiara un hombre y concurriera a la escuela. Mariechen fue primero a una
escuela norteamericana , cuyas maestras fueron contratadas por Sarmiento,
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el gran pedagogo argentino, y las que después dirigieron la Escuela Normal.
Mariechen pasó después a esa Escuela Normal, pues quería ser maestra para
ayudar. Después volvió Alwin y con Hermann fueron a una escuela particular
argentina.
Como ya dije, tuve muchas alegrías con mis alumnas, pues todas, después
que desperté en ellas el amor por la música, estudiaron el doble. A la hija de
nuestro médico, que era alemán casado con una argentina , al principio no le
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70 Se trata de un remedio digestivo muy amargo, usado antiguamente.
71 En Rosario se fundó la Escuela Alemana recién en 1893 (Kramer 2016: 244). Esperanza
en Santa Fe fue la colonia más antigua de la provincia, establecida en 1857, o sea quizás 15
años antes del momento de lo que se está contando. Kramer (ibid: 386) indica que Karl Ernst
Hermann Finkbein ofició en Esperanza entre 1873 y 1880. Entre estos años Alwin Kammerath
fue enviado a dicha ciudad para cursar la escuela primaria en alemán. Finkbein reaccionó
cuando en1876 el inspector general de escuelas en Santa Fe, F. C. Malbrán dispuso una quita
de la subvención de 500 pesos que el entonces ministro nacional de Justicia, Culto e Instruc-
ción Pública, Nicolás Avellaneda, había concedido en 1870 a las escuelas protestantes fun-
dadas en Esperanza y San Carlos, luego de una visita a la zona realizada por el presidente
Sarmiento. Se desprende de la protesta publicada por el pastor Finkbein que el inspector
Malbrán había tildado a los protestantes de "secta" y puesto en duda su moral. Véase el docu-
mento en Zorzín (2010: 36-38).
72 Según Rev. Rosario esta escuela fue establecida en 1875 por las maestras Luisa Denning
y Jenny Chapin.
73 Se trataba de Mauricio Hertz (1820-1896), de quien dice Rev. Rosario había nacido en
1820 en Kiel y falleció en Rosario en 1896. Médico egresado de la Universidad de Berlín, se
radicó en Rosario en 1847. Trabajó en el Hospital de la Caridad y tuvo amplia actuación social

