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40 GASTÓN ALEJANDRO OLIVERA
la serie de transformaciones históricas de la colonia. Desde esa perspectiva, la
SPIG es una institución que se orientaba hacia el futuro, siendo un engranaje de
la modernización o complejización de la comunidad.
El criterio de situar a la Sociedad Protectora en un momento de transición es
similar al sostenido una década más tarde por Wilhelm Lütge, Werner Hoffmann
y Karl Wilhelm Körner en su historia de la alemanidad en la Argentina, libro pre-
parado entre 1953 y 1955 por encargo del Deutscher Klub para celebrar el
centenario de su establecimiento. En este importante estudio panorámico la
creación de esta asociación apenas fue señalada, pero se hizo de una manera
significativa: ella ilustraría un "cambio de época", representaría una bisagra his-
tórica a partir de la cual daría comienzo el proceso de "crecimiento y diferencia-
ción de la colectividad alemana" del último cuarto de siglo XIX.
Los autores afirmaron que las asociaciones fundadas en los años posteriores
a 1880 pondrían en evidencia el modo en que se modificó la actitud de los ale-
manes residentes en Buenos Aires respecto a la Argentina. En ese contexto
sostenían que:
La Asociación Protectora de Inmigrantes Germanos, fundada en 1882,
prosigue en su nombre mismo la tradición que se había pronunciado
cuarenta años antes al fundarse la congregación evangélica, a saber,
que la pertenencia al ámbito alemán no se consideraba desde la
nacionalidad. En cambio, el Club de Remo Teutonia, fundado en 1890,
se rigió por una mentalidad marcadamente alemana, según se des-
prende de un párrafo de sus estatutos en el que se dice que el idioma
era y debía seguir siendo el alemán (Lütge et al. 2017: 349).
Este cambio en la composición de la colectividad tendría su origen en la amplia-
ción de las relaciones económicas entre ambos países con el consecuente empla-
zamiento de nuevas casas comerciales alemanas en Argentina y el arribo de
inmigrantes con rasgos distintivos. De forma solo aparentemente paradojal "la
conexión entre las más prestigiosas familias argentinas de proveniencia alemana
y los nuevos inmigrantes desde Alemania se debilitó cada vez más, a medida que
se establecía en Buenos Aires una ‘colonia alemana’" (ibid.: 348). Muchos de los
alemanes que arribaban para cubrir los nuevos puestos como empleados supe-
riores de firmas cuyas sedes centrales estaban en Alemania contaban con fuerte
predicamento económico y con contratos temporarios, por lo que ya
no percibieron a la Argentina como su nueva patria, sino como un país
huésped y su percepción del país era radicalmente diferente de la de
los inmigrantes anteriores. Dado que su trabajo profesional estaba con-
dicionado por la perspectiva hacia su carrera posterior en Alemania, se
aferraban en su vida particular a las costumbres y hábitos alemanes (id.).
Se produciría así una fisura en el seno de la nueva colectividad entre los antiguos y
los nuevos inmigrantes: aferrados unos a adherir a los parámetros políticos y cultu-
rales del nuevo hogar; convencidos, los otros, de continuar alineados a la vieja patria.
Estas diferencias se manifestaron, siempre en opinión de los autores, en varios ámbi-