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NUESTROS VECINOS "LOS NEGROS" 75
ciones entre vecinos. Un vecino puede mantener disputas tan agrias con un
compatriota como con un ruso alemán, un español, un italiano o un "nativo" ,
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es decir, un argentino. En un arranque de furia el alemán puede llamar al espa-
ñol despectivamente "spaniol" e imponer al natural del país -cuanto menos en
nuestra región- el mote de "negro". No es de sorprender, ya que nosotros, colo-
nos del Chaco argentino, estamos casi exclusivamente en contacto con los
habitantes de piel oscura de las provincias norteñas, en particular de Corrientes
y Santiago del Estero. Con el correr de los años, el uso repetido del mote de
"negro" entre los alemanes hizo que fuera perdiendo su tinte ofensivo o renco-
roso y hoy denote, sin más, la diferencia entre vecinos del norte de Europa y
habitantes del país.
En el Chaco los alemanes suelen hablar mal de sus vecinos "los negros". La
idiosincrasia latina les es ajena, sus hábitos de vida no se parecen a los nuestros
y su modo de concebir la realidad se asienta sobre bases diferentes de las
nuestras en cuanto a educación, trato con los demás y medio en que viven. Es
preciso disponer de un conocimiento cabal de tales diferencias, poner en juego
una buena dosis de buena voluntad y obrar con diplomacia, si deseamos tener
un contacto agradable y sin roces con nuestros vecinos.
Quien haya tenido, como yo, la oportunidad de vivir durante cinco años en
estrecha relación con "santiagueños" de origen, logra adentrarse en la vida y el
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pensamiento de esta gente, llegando a conocerla mejor que si nos limitásemos
a hacer una breve visita a su provincia. La convivencia entre vecinos saca a
relucir todas las virtudes y defectos de las personas. No hay duda de que nues-
tros vecinos "los negros" también sabrán contar más de una historia sobre los
"gringos" alemanes, pero en un punto coincidirán ambos relatos, y es que
durante cinco años fuimos buenos vecinos, "los negros" y nosotros.
Aclaremos que, aunque hablamos de "negros", la coloración de la piel de
estos santiagueños no es negra, sino morena; su pelo, abundante e hirsuto, es
de un negro intenso y sus ojos, a menudo hermosamente formados, son pardos,
casi negros. Son descendientes de indios y españoles, pero en la mayoría de
estas familias la sangre india resalta con vigor. De tanto en tanto, empero, es
dable encontrar algunos tipos muy apuestos de inconfundible estirpe española.
En el interior de la provincia se habla poco español y la gente suele manejarse
entre sí en su "quechua" nativo. Particularmente a las mujeres, que han tenido
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menos contacto aun que los hombres con gente de otras provincias, el español
les resulta poco familiar y no es raro que haga falta un intérprete para entenderse
con ellas. Los hombres de este Santiago extremadamente empobrecido ya se
habituaron hace años a buscar trabajo en otras provincias en épocas de cose-
cha. En el pasado, los ingresos obtenidos de este modo les permitían subsistir
-aunque dificultosamente- con sus familias, dadas sus escasas pretensiones. El
7 Nativo, en alemán hiesig: "de aquí", "vernáculo", es una forma en que los alemanes suelen
referirse a los argentinos para marcar diferencias en sus costumbres, mentalidad y demás (N.T.).
8 La autora escribe "santiageños" (N.T.).
9 En este texto muchas palabras locales se citan entre comillas, denotando extrañeza.
Omitimos la traducción que ocasionalmente agrega. En otros casos la autora usa el término
local (alpargatas, mate, puchero) sin señalarlo (NE.).

