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SETENTA AÑOS. RECUERDOS. PARTE XIII 99
zona ocupada . Solo en Colonia vimos algunos franceses, ingleses y escoceses
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con sus cortas polleras. También me hablaron en el hotel en inglés y desilusioné
al maitre con mi germanidad. Grete nos acogió muy especial y cariñosamente;
ella siempre se brindaba de manera generosa.
Wyk, en Föhr, ofrecía un paisaje peculiar, que me resultaba extraño. Los árbo-
les y las casas bajos, que se inclinaban ante los fríos vientos del norte, el sol, que
permanecía en el cielo hasta muy tarde en la noche, los pescadores de Frisia, las
niñas con sus trajes típicos, los muros de las casas decoradas con maderos, las
camas que de día se levantaban contra las paredes, todo esto lo vivíamos como
interesantes novedades. Mamá también se sentía fresca y con renovadas fuerzas
por los baños en el mar. De Wyk nos fuimos a Amrum, que resultó especialmente
interesante por los restos de un velero de tres palos, al cual se podía acceder con
bajamar. Un atractivo especial para los bañistas eran los rumores de que todavía
se podrían encontrar los cuerpos del capitán con su mujer e hija.
Lya, Bob y yo nadábamos todos los días hacia una isla que estaría a unos
600 metros de distancia. /73/ Una vez frente a Lya saltó un gran delfín negro a
la superficie, dándonos un buen susto. Escondidos en medio de la isla se encon-
traban seis cañones, que aparentemente todavía no habían sido desmontados.
En el cementerio había tumbas de ingleses de la batalla de Skagerrak , traídos
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por la marea. La iglesia en Wyk presenta algunas contradicciones: al lado de
una piedra bautismal pagana, confesionarios de tiempos católicos, pero de un
estilo protestante muy rígido. El modelo de un velero colgaba en el aire y en
grandes letras decía: "Dios protege y cuida a los que peligran en el mar". El
camposanto daba testimonio del desastre y los peligros del mar, y se vivía bajo
la angustia del alma de mujeres abandonadas y niños huérfanos. Este senti-
miento se agrandaba con la vista de las solitarias casas en las islas inundables
Halligen, que solo en tiempos recientes fueron aseguradas por diques. Antes se
las dejaba sin protección a merced del mar. En todas partes del mundo nos
encontramos con el fuerte instinto de pertenencia a la patria, que enfrenta con
obstinación la violencia de la naturaleza. Los que viven cerca del Vesubio también
se exponen constantemente a la destrucción de la montaña que escupe fuego.
Volvimos a alegrarnos recién cuando viajamos por las agradables costas del
río Elba. Nuestra próxima visita fue a lo de Hans y Frieda en Weimar, después
de una nueva estadía en Berlín. El pobre Hans estaba impedido de caminar por
una parálisis. Supuestamente era consecuencia de una predisposición heredi-
taria a la artritis, agravada por una forma de vida sedentaria. Espiritual y huma-
namente era un verdadero Devrient. El brillo y el destello de sus ojos delataban
su gran corazón y la cultura de una familia que, sin desmerecer las propiedades
68 Referencia a la ocupación de la zona del Rin por tropas francesas después de la Primera
Guerra Mundial, como una de las secuelas del Tratado de Versalles. La zona sur con centro
en Maguncia fue ocupada por tropas francesas desde 1920 hasta 1930. Más al norte había
zonas ocupadas por ingleses, belgas etc. a lo se refiere el pasaje siguiente.
69 Skagerrak es el nombre alemán de la Batalla naval de Jutlandia entre las flotas inglesa y
alemana, que tuvo lugar el 31 de mayo y 1 de junio 1916, con grandes pérdidas de navea y de
hombres en ambos lados. Los ingleses no cayeron en una emboscada de los alemanes pero
no obtuvieron una clara victoria.

