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96                       EDUARDO DEVRIENT


























                              La Constancia (en auto con la familia)



          de arte", de la que debía ocuparse un amigo de Paul Jochum. Primero costaba
          400 pesos de reparación, luego el auto se vendió fiado y… si te he visto no me
          acuerdo .
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            El segundo evento de aquellos años fue el casamiento de Robert Hoffmann
          y Claire. Se celebró en La Constancia, en el círculo de amigos y parientes.
            /68/ Aunque en 1924, por el calor y la sequía, la cosecha de maíz no dio
          ganancias, por lo que tuve que tomar un adelanto en forma de una letra de
          crédito de 50.000 pesos en el Banco Alemán, que por ese entonces estaba
          dirigido por mi amigo Albert, satisfice nuestro gran deseo de ver Europa, Ale-
          mania y nuevamente a los parientes, antes de que la vejez u otros obstáculos lo
          impidieran, cosa que uno siempre teme. Nuestra decisión fue muy correcta, y
          el viaje que emprendí con mamá y Lya –Lisa se encontraba en Weimar estu-
          diando violín– fue la merecida recompensa por todos los esfuerzos y carencias
          que habíamos sobrellevado juntos. Para mí fue una gran satisfacción poder
          ofrecerle a la buena y valiente mamá semejante experiencia, teniendo en cuenta
          que estaba preparada por sus viajes anteriores y se encontraba en buenas
          condiciones de disfrutarla.
            El Lloyd nos llevó a destino. La cabina estaba llena de flores, y en el muelle
          se despedían algunos jóvenes, entre ellos el prometido de Lya. Gracias al crédito
          del que por entonces yo gozaba y del que ya se sabía en el barco, y a la buena
          presencia de mamá y de Lya, que llegó a entusiasmar a los pasajeros con sus
          canciones criollas con acompañamiento de guitarra, igual que las otras veces
          nos hicimos amigos y tuvimos un viaje agradable.
            Cuando llegamos a Bremerhaven, nos recibieron Bob y Claire, nuestro primer
          alojamiento era en casa de ellos, en Hamburgo. Yo tuve una fuerte bronquitis y


          63   Reemplazamos con un dicho hispánico el que usa el autor: "Roß und Reiter sah man
          niemals wieder", que significa "no se volvió a ver ni al jinete ni al corcel".
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