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64 MARÍA CECILIA GALLERO Y MARILYN CEBOLLA BADIE
Indígenas mbyá-guaraní (Ruez, 1936).
De este escrito se infiere que Ruez también trabajaba como “médico
policial” al describir la visita que realiza a una renombrada curandera co-
nocida como “santa madre Amalia” que era perseguida por sus prácticas
médicas “ilegales”. También es interesante la indagación que realiza Ruez
para “corroborar” la “farmacopea guaraní” descripta por el padre Franz Mü-
ller (S.V.D.) en el artículo “Drogas y medicamentos de los indios guaraníes
(Mbya, Paí y Chiripá) de la selva del Nordeste del Paraguay”, parte de sus
“Beiträge” en la revista Anthropos (Müller 1934; trad. 1989). Ruez explica
que Müller, en su “minucioso trabajo”, “enumera 198 medicamentos dife-
rentes”, pero dice que como hace solo
cuatro años que estoy en actividad en el Alto Paraná, no me dio aún
el tiempo de comprobar todas las informaciones que allí se presen-
tan, por cuanto los indios y sus descendientes saben preservar sus
secretos ante los extraños; pero de todas maneras pude corroborar
que los allí mencionados remedios son válidos para el ámbito de los
cainguás, que son los que vienen al caso aquí y por supuesto para
toda la peonada que se recluta principalmente entre la gente nacida
en el Paraguay. (Ruez 1936: 339)
Otro llamativo comentario de Ruez en el artículo citado es que “al lado
del bajo nivel cultural de los indios de la selva, sorprende la riqueza de los
remedios, pero solo a aquel que no conoce las maravillosas artesanías en
cestería indígena, la que impone respeto a pesar de los harapos de los fa-
bricantes” (id.). Su trato con los indígenas es extraordinario para la época
y la vida en las colonias, pues por lo general para los europeos no había
ningún interés en conocer o interactuar con los “indios” porque representa-

