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LUIS FERNANDO RUEZ, EL MÉDICO DE LOS INDIOS EN MISIONES (1931-1967)  65



               ban, desde su punto de vista, un estadio atrasado en la idea de “progreso”
               (Cebolla Badie y Gallero 2016: 15).
                  Ruez se dedicó a contrastar la información contenida en las publica-
               ciones de Franz Müller con la que obtenía en su trato con los trabajadores
               paraguayos y los indígenas. Le interesaba especialmente el uso medicinal
               de las plantas nativas y en sus artículos es evidente su preocupación por
               transcribir correctamente las denominaciones en guaraní.
                  La etapa en Puerto Bemberg fue muy breve, no obstante, le dio tiempo
               para reorganizar la Crónica de familia. Desde este lugar del Alto Paraná
               escribió en el prólogo:
                     Cuando emigré a América me llevé la Crónica. Los primeros años
                     miserables, la vida en ranchos paupérrimos, llevó a que el libro se
                     estropeara casi por completo. Ya hace diez años deseaba comenzar
                     a reelaborarla, pero la lucha por el pan de todos los días no permitió
                     que lo realizara. Ahora mi deseo se está concretando. He arrancado
                     las hojas viejas, hice encuadernar de nuevo el libro y ahora simple-
                     mente copio las antiguas páginas, reproduciendo fielmente lo escrito
                     antaño. La primera hoja se conservó en la nueva encuadernación,
                     esto explica el papel diferente. (24/6/1936; Familienchronik ms.: 3)

               Nuevas vicisitudes debió afrontar Ruez. Ese mismo año, el 18 de enero, su-
               frió un accidente a caballo que lo dejó inconsciente por dos horas y meses
               más tarde falleció su primera nieta por una meningitis . Por otra parte, no
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               pudieron permanecer en la firma SAFAC por razones económicas. Su esposa
               Zdenka había enfermado gravemente “con un carcinoma en el píloro del ta-
               maño de la cabeza de un chico”. Ruez no sabía si llegaría viva a Puerto Rico;
               relata que viajaron en el barco Salto y hubo que llevarla en brazos porque
               ella no podía caminar. Antes de partir, le hicieron “un banquete en el Club
               de Empleados de Puerto Bemberg como despedida”. (5/11/1936; ibid.: 250)



               Segunda etapa en Puerto Rico (1937-1950)

               La vida política que sucedía en Alemania siempre le interesó a Ruez. En las
               cartas al American Guild  se evidencia que por mantener una postura anti-
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               nazi su situación personal y familiar se vio afectada: “[E]l boicot declarado
               en mi contra se hace sentir mucho. Desde hace medio año estoy luchando
               por nada más que el pan. Y no logro, con un ingreso de 30 a 60 pesos, res-
               guardar totalmente del hambre a mis hijos, tanto menos que mi mujer está
               enferma de muerte”. (En este Cuaderno: 91)
                  En este punto, hay que aclarar que Ruez había participado en la Primera
               Guerra Mundial y había tenido su formación como sanitarista en el Primer


               23    Familienchronik ms.: 252. Zdenka Monica Nieslony nació el 28 de octubre de 1936 y
               falleció el 13 de diciembre del mismo año en Puerto Rico.
               24    Este documento se encuentra traducido en “Materiales autobiográficos y textos de
               Luis Fernando Ruez”, de Regula Rohland, en las pp. 89-96 de este Cuaderno.
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