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VIDA Y ACTIVIDADES EN LAS LLANURAS Y LOS SALADEROS DE SUDAMÉRICA  143



               instintivamente el hombre usa el caldo de carne y hará uso de él por todos
               los siglos. Donde no se puede conseguir carne fresca y en la buena cocina,
               que se ocupa de preparar racionalmente los platos cárnicos, el extracto
               de carne de Kemmerich es tan imprescindible hoy como el buen caldo de
               carne en el cuidado de los enfermos, que hace excelentes servicios como
               insuperable vivifi cador.
































                         Saladero, del Artículo “…en los saladeros” (Oenike 1894: 627)

               J. v. Liebig mismo confesó con franqueza poco frecuente las defi ciencias
               del producto que lleva su nombre: “Si fuese posible –escribe– fabricar por
               un precio convenientemente bajo un producto de la carne que consevara
               las proteínas junto con las sustancias del extracto, este producto debería
               preferirse a mi extracto de carne, ya que contendría todas las partes nu-
               tritivas de la carne”. Este problema ha sido resuelto recientemente, no fue
               un asunto fácil, ya que, como es sabido, las proteínas coagulan al calor y
               se hacen insolubles. Después de ensayos de muchos años fi nalmente el
               químico y fi siólogo Dr. Kemmerich –a quien también se le debe la formación
               y mejora del método y la técnica de obtener el extracto y la realización de
               un extracto de carne más fi no, mejor, más sustancioso, más gustoso y más
               rendidor– logró disolver las sustancias de proteína de tal forma que el calor
               no las precipita más. En este proceso la proteína cambia de tal forma, que
               se la absorbe desde los órganos de digestión sin más y sin la ayuda de
               pepsina o ácido clorhídrico, y se integra al organismo. La forma totalmente
               soluble, el gran porcentaje (60 %) de albuminosas, el rico gusto y fi nalmente
               el agregado de las sustancias aromáticas y las sales nutritivas hacen que
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