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           adhirió a exigentes estándares culturales intelectuales, pero no a valores
           tradicionales conservadores. Presentó a muchos autores que contradecían
           el conservadurismo, incluidos, entre otros, a los comunistas Gustav Re-
           gler, Enrique Amorim y Arthur Koestler; a los socialistas Carlo Mierendorff,
           Kurt Hiller e Ignazio Silone; a las feministas Yolanda Bedregal, Juana de
           Ibarbourou y Gabriela Mistral; así como a los pacifi stas Anna Landmann-
           Steuerwald, Romain Rolland y Carl Ossietzky. Sólo se excluyó a los fascis-
           tas impenitentes, pero incluso Rukser y Theile publicaron textos de Edwin
           Erich Dwinger y entrevistas a soldados alemanes. En resumen, la revista no
           era ni tradicional ni conservadora, sino un foro inclusivo para el intercambio
           civil entre representantes de una amplia franja de naciones, religiones y
           pensamiento político.
              Si bien la revista apoyó un programa antifascista, se negó a alinearse
           a algún partido político y no cayó bajo las rúbricas dominantes de la ma-
           yoría de las publicaciones, como el sionismo, el comunismo o incluso el
           socialismo democrático. En su número fi nal, Deutsche Blätter afi rmó ser “la
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           única revista alemana independiente y no partidista en Estados Unidos” .
           A diferencia de los órganos del exilio Aufbau en Nueva York o el Jüdische
           Wochenschau en Buenos Aires, Blätter rechazó la culpa colectiva alema-
           na por los crímenes de la Segunda Guerra Mundial y la Shoa, advirtiendo
           incluso que los sentimientos de venganza también podían ensangrentar
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           las manos de las víctimas . En cambio, la revista alimentó fi rmemente las
           esperanzas de una Alemania reformada y democrática . Su visión de una
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           comunidad europea de posguerra colaborativa, el apoyo a las instituciones
           democráticas y a una economía de libre mercado, la postura generalmente
           aprobatoria hacia los Estados Unidos y la censura de la Unión Soviética
           permitieron que los Deutsche Blätter se convirtieran en el primer medio de
           comunicación en alemán, autorizado para circular en los campos estadou-
           nidenses de prisioneros de guerra durante la contienda .
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              El ensayo de apertura escrito conjuntamente por Rukser y Theile en ene-
           ro de 1943 defi nía a los Deutsche Blätter como una revista política eurocén-
           trica . La banda verde a lo largo de su portada, “Por una Alemania europea
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           / Contra una Europa alemana”, enfatizó su enfoque político y geográfi co.
           Los primeros meses corroboraron fuertemente esta intención. La literatura
           no tenía más lugar que unas pocas citas de autores de habla alemana, que
           funcionaban como relleno del espacio vacío entre artículos sobre política,
           economía e historia. Quizás aún más sorprendente fue la ausencia total
           de perspectivas latinoamericanas. El tercer número, por ejemplo, presentó
           contenido de Estados Unidos, China, India, Europa, pero absolutamente
           nada relacionado con América Latina.





           9  Theile y Rukser, “An unsere Leser und Freunde“, Deutsche Blätter (DB) XXXIV (1946): 64.
           10  “Die Sühne naht,” DB, XI (1943): 20. Véase también: Walter, 364.
           11  Rukser-Zech: 12/1/1945; Schumacher 2012: 92.
           12  Schumacher: 96.
           13  “Was wir wollen,“ DB I (1943): 1.
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