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154 ROBERT KELZ
la Albert en mayo de 1943. Concebido antes de la participación de Zech, el
formato traiciona un plan incipiente. Toda la revista, incluida la biografía de
Tótila, estaba en alemán, sin embargo, los poemas y la biografía de Neruda
estaban en español, lo que los hacía incomprensibles para muchos lecto-
res. Además, si bien los textos en español y alemán uno al lado del otro
eran convenientes para los lectores bilingües, este formato esencialmente
limitaba cualquier contenido de la revista a la poesía, de lo contrario, la
cantidad de espacio requerido sería prohibitiva. Quizá por eso, los números
posteriores carecieron de más literatura latinoamericana.
La idea de una presencia latinoamericana constante se originó con Thei-
le, quien mencionó por primera vez la posibilidad de publicar un número
sobre América del Sur en febrero de 1944 (Theile-Zech: 28/2/1944). Zech
estuvo de acuerdo y entusiasmado y declaró que, en el futuro previsible,
América del Sur sería un centro importante para la emigración alemana. Por
lo tanto, la revista debía conectar a los emigrantes con la cultura latinoame-
ricana y empujarlos a considerar cuestiones clave de la integración: “¿Qué
nuevas sensaciones deben sentir en sus nuevos países los alemanes emi-
grados? ¿Cómo pueden llegar a sentirse integrados?” (Zech-DB: 10/6/1944;
20/6/1944). Además, aconsejó, al presentar regularmente traducciones de
autores locales, Deutsche Blätter podría construir alianzas simbióticas con
artistas locales y círculos intelectuales (Zech-DB, 8/7/1944). Más tarde, en-
fatizando a los escritores latinoamericanos como un conducto facilitador
para las autoridades gubernamentales argentinas, señaló que los Blätter
no deberían tener problemas con la censura local: el secretario de prensa
nacional estaba complacido de que esta revista alemana también publicara
literatura argentina (Zech-DB: 19/9/1944; Zech-Rukser: 9/4/1946) .
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Zech eventualmente sugirió que en lugar de un “Südamerikaheft” (un
número especial sobre Sudamérica), sería mejor incluir autores o publica-
ciones latinoamericanas en cada uno de los números. Rukser y Theile no
le dieron seguimiento a la idea y el contenido latinoamericano en el pe-
riódico quedó escaso. Entonces Zech se ofreció a solicitarle contribucio-
nes a Eduardo Mallea, Jorge Icaza y Ventura García Calderón (Zech-DB:
19/9/1944; Zech-Rukser: 9/4/1946). De manera crucial, argumentó Zech,
la revista debería publicar prosa traducida. La poesía por sí sola era insu-
fi ciente y estos escritores sólo serían accesibles para todos los lectores si
eran traducidos (Hübner 2021: 712). Zech reiteró en septiembre de 1944
que los emigrantes no regresarían a Europa en el corto plazo. Tal vez nun-
ca. Era imperativo para la revista fortalecer su posición y la de sus lectores
a nivel local (Zech-Rukser/Theile, 29/9/1944).
Refugiado él mismo de la persecución nazi en Austria, el germanista
Egon Schwarz enumera los desafíos clave que enfrentan los emigrantes:
1) la búsqueda de estabilidad económica; 2) la lucha, frecuentemente, con
20 El cargo, en septiembre de 1944, se denominaba Director General de Prensa, y lo tenía
Oscar Lomuto, que también era Subsecretario dee Informaciones. Véase: Federico Lin-
denboim, “El desarrollo de la Subsecretaría de Informaciones (1943-1945). Los primeros
ensayos de política mediática de Perón antes del peronismo,” Boletín del Instituto de
Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani 55 (2021): 80-103, 90.

