Page 85 -
P. 85
LA REPÚBLICA ARGENTINA COMO DESTINO DE LA INMIGRACIÓN. 1868 83
sin esfuerzo que familias desprovistas de medios, que ni siquiera están en
condiciones de pagar el viaje hasta Buenos Aires, si son capaces, hacen-
dosas y honestas, estarán en mejores condiciones que aquellas para pagar
puntualmente los intereses de posibles adelantos recibidos para fi nanciar
el viaje y el equipamiento, y devolverlos poco a poco en breves plazos
anuales.
Si las autoridades locales u hombres particulares se sintieran movidos a
ayudar de este modo a personas cuyo carácter responsable les inspira sufi -
ciente confi anza, ello podría realizarse como sigue con bastante seguridad:
El prestamista nombra en Santa Fe a un apoderado, lo que no le es
difícil, dado que, además de tres bancos, están asentados allí varios co-
merciantes suizos y extranjeros. A la llegada de la familia en cuestión este
procura que se fi rme ante un notario una escritura de deuda en la que se
detallan las condiciones del préstamo y pone como garantía hipotecaria la
propiedad raíz que el colono recibe del gobierno. [El colono] también puede
usar como prenda sus animales y sus cosechas hasta el monto de las car-
gas vencidas. El apoderado se ocupa luego del cobro y de la transferencia
de los intereses y reintegros; y en caso de mora por parte del deudor no
hace falta más que un seguimiento jurídico para ejecutar el embargo, si
fuese necesario.
Si los colonos tan solo permanecen en su tierra y la trabajan, aún en
caso de familias haraganas, con el tiempo llega siempre el momento en el
que el valor de la garantía es más alto que el de la deuda, ante todo si uno
procura que esta no aumente con intereses impagos, lo que siempre con-
viene observar con el necesario rigor. Pero la mejor garantía en cualquier
circunstancia es la probidad del deudor, porque la posibilidad de cumplir
con sus obligaciones no puede ser objeto de dudas.
Apoyado en estas suposiciones básicas se formó en Berna una asocia-
ción crediticia para emigrantes que reúne los ahorros de los potenciales
emigrantes y por orden de llegada, en la medida de lo que permiten los
medios, les adelanta a todos aquellos que han aportado un tercio de lo que
necesitan para el viaje los restantes dos tercios. Cualquiera puede obtener
los estatutos de esta asociación –que ya ha comenzado a establecer la
comunicación con el Gobierno de Santa Fe– del presidente de la misma, el
señor R. Minnig, docente en Berna.
XIII. Lo que conviene llevar
Toda familia que piensa asentarse en una colonia debería estar equipada
con los artículos aquí enumerados:
Camas buenas; buena ropa blanca y personal; buena vestimenta, /52/
incluyendo ropa de invierno; una reserva de zapatos sólidos sin clavos (ya
que no hay piedras), y ante todo zapatos de mujer, difíciles de conseguir de
buena calidad.
Enseres de cocina lo más completos que se pueda, incluyendo una co-
cina [económica] de hierro fundido, que es muy práctica.

