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LA REPÚBLICA ARGENTINA COMO DESTINO DE LA INMIGRACIÓN. 1868  83



               sin esfuerzo que familias desprovistas de medios, que ni siquiera están en
               condiciones de pagar el viaje hasta Buenos Aires, si son capaces, hacen-
               dosas y honestas, estarán en mejores condiciones que aquellas para pagar
               puntualmente los intereses de posibles adelantos recibidos para fi nanciar
               el viaje y el equipamiento, y devolverlos poco a poco en breves plazos
               anuales.
                  Si las autoridades locales u hombres particulares se sintieran movidos a
               ayudar de este modo a personas cuyo carácter responsable les inspira sufi -
               ciente confi anza, ello podría realizarse como sigue con bastante seguridad:
                  El prestamista nombra en Santa Fe a un apoderado, lo que no le es
               difícil, dado que, además de tres bancos, están asentados allí varios co-
               merciantes suizos y extranjeros. A la llegada de la familia en cuestión este
               procura que se fi rme ante un notario una escritura de deuda en la que se
               detallan las condiciones del préstamo y pone como garantía hipotecaria la
               propiedad raíz que el colono recibe del gobierno. [El colono] también puede
               usar como prenda sus animales y sus cosechas hasta el monto de las car-
               gas vencidas. El apoderado se ocupa luego del cobro y de la transferencia
               de los intereses y reintegros; y en caso de mora por parte del deudor no
               hace falta más que un seguimiento jurídico para ejecutar el embargo, si
               fuese necesario.
                  Si los colonos tan solo permanecen en su tierra y la trabajan, aún en
               caso de familias haraganas, con el tiempo llega siempre el momento en el
               que el valor de la garantía es más alto que el de la deuda, ante todo si uno
               procura que esta no aumente con intereses impagos, lo que siempre con-
               viene observar con el necesario rigor. Pero la mejor garantía en cualquier
               circunstancia es la probidad del deudor, porque la posibilidad de cumplir
               con sus obligaciones no puede ser objeto de dudas.
                  Apoyado en estas suposiciones básicas se formó en Berna una asocia-
               ción crediticia para emigrantes que reúne los ahorros de los potenciales
               emigrantes y por orden de llegada, en la medida de lo que permiten los
               medios, les adelanta a todos aquellos que han aportado un tercio de lo que
               necesitan para el viaje los restantes dos tercios. Cualquiera puede obtener
               los estatutos de esta asociación –que ya ha comenzado a establecer la
               comunicación con el Gobierno de Santa Fe– del presidente de la misma, el
               señor R. Minnig, docente en Berna.


               XIII. Lo que conviene llevar

               Toda familia que piensa asentarse en una colonia debería estar equipada
               con los artículos aquí enumerados:
                  Camas buenas; buena ropa blanca y personal; buena vestimenta, /52/
               incluyendo ropa de invierno; una reserva de zapatos sólidos sin clavos (ya
               que no hay piedras), y ante todo zapatos de mujer, difíciles de conseguir de
               buena calidad.
                  Enseres de cocina lo más completos que se pueda, incluyendo una co-
               cina [económica] de hierro fundido, que es muy práctica.
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