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              Si no se repara en el gasto uno también puede encargar un techo en
           carpintería y cubrirlo con dos capas de ladrillos. También, según las cir-
           cunstancias, uno mismo puede hacer las ventanas y puertas o encargarlas
           a un artesano. No hacen falta carpinteros de obra y de muebles. Se usa o
           bien la madera de algarrobo nacional, o bien madera de pino, que se está
           importando masivamente desde América del Norte. Los tablones de pino
           cuestan 30 a 38 céntimos (8 a 9 kr.); los de algarrobo, 40 céntimos (14 kr.)
           el pie cuadrados. La entrada se puede forrar con ladrillos o con tablones de
           algarrobo; también es fácil y provechoso hacer un sótano.
              Quien quiere contentarse con un rancho muy primitivo, puede rellenar
           las paredes con barro una vez que ha puesto el techo de paja sobre palos
           altos y más bajos que terminan en horqueta, plantados en la tierra .
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              Mientras se edifi ca, desde luego una parte de la familia podrá ocuparse
           de roturar el suelo.
              Una familia que se vale del apoyo del gobierno no necesita, por así de-
           cirlo, ningún dinero para comenzar, en vista de que puede realizar todo con
           trabajo propio. Pero si alguien se establece por su cuenta, una familia de
           cuatro o cinco personas necesita para ello y para la manutención hasta la
           primera cosecha, unos 2.500 a 3.000 francos (1.167 a 1.400 fl .).



           XV. Formas de viajar

           La mejor oportunidad de viaje para emigrantes, si tienen aunque sea al-
           gunos medios, la brinda sin duda la nueva línea de vapores entre Marsella
           y Buenos Aires, que al lado de la de Burdeos está encargada del servicio
           postal del gobierno. Las partidas se realizan el 15 de cada mes y el viaje
           /55/ tarda 35 o 36 días, incluyendo las escalas intermedias en los puertos,
           que son Gibraltar, San Vicente, Pernambuco, Bahía, Río de Janeiro y Mon-
           tevideo. El barco Savoie ha realizado el viaje hasta en 33 días, y aunque
           estaban a bordo 745 pasajeros (de ellos más de 500 con destino a Buenos
           Aires) no se produjo ni un solo caso de enfermedad durante el viaje.
              El precio de viaje en tercera clase es hasta Buenos Aires de 320 francos
           por persona, con 200 libras de equipaje incluidas. Los niños de entre 8 y
           12 años pagan la mitad, entre 3 y 8 años, un cuarto del pasaje. Un niño
           menor de 3 años por familia viaja sin cargo. A cambio, cada miembro de
           la familia obtiene una cucheta en la cubierta inferior, con su bolsa de paja
           como colchón, una almohada y una frazada; además, se sirve tres veces
           al día comida abundante y siempre fresca, totalmente preparada; el barco
           también provee la vajilla necesaria. A mediodía y a la noche cada adulto
           recibe ¼ litro de vino y en la mañana, para el desayuno, alterna un día una
           ración de aguardiente con ¼ litro de vino. Los viajeros por ende no nece-



           50  Para mayor claridad citamos lo expresado en la p. 99 de la edición en francés de 1872,
           que dice que el techo del rancho se apoyaba “sobre horquetas clavadas en el suelo, de
           las cuales las dos más altas al frente y atrás sostienen la cumbrera, mientras que una fi la
           de horquetas más bajas a cada lado sostienen el techo”.
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